Cuba y el mundo exterior

Agosto 2016

Cuando veía botellas de Heineken o helados Nestlé en algunos establecimientos significaba que Cuba tiene relaciones comerciales con esas empresas multinacionales europeas.

Pero la política internacional es mucho más compleja. Pensar en términos individuales (“yo haría”) es imposible cuando hablamos de Estados; estos son los actores más poderosos del sistema internacional. Lord Palmerston, un importante político británico del siglo XIX, pronunció está frase: “Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes”. ¿Hasta qué punto es cierto?

Pero vayamos al kit de la cuestión. Cuba ha sido, sobre todo en el periodo de Guerra Fría, un elemento distorsionador del sistema internacional. En comparación a sus países vecinos, que sufrieron golpes de Estado y expolio económico, Cuba plantó cara a los norteamericanos y sirvió de referente a toda latinoamérica en su lucha contra el imperialismo.

Después del triunfo de la Revolución y la nacionalización de los medios de producción, los americanos establecieron un bloqueo económico total sobre el país. La confrontación Cuba – Estados Unidos fue constante.

La perla del Caribe se convirtió, tras los sucesos de Playa Girón y Bahía Cochinos, en uno de los principales aliados de la Unión Soviética, siendo así su satélite geopolítico por excelencia en América Latina. Fidel Castro se declara definitivamente socialista. Famosa fue la crisis de los misiles de octubre de 1962, el “momento más tenso de la historia”, como dicen algunos. Las relaciones políticas, militares y económicas (venta de azúcar principalmente) fueron constantes en ese periodo.

Cuando hablaba con un cubano sobre el tema, explicaba el cariño que le tenían a los rusos por todas las ayudas que les habían proporcionado.

Después de la caída de la URSS, las relaciones entre los dos países desaparecieron. El vínculo socialista-revolucionario desapareció, Rusia tomó otro rumbo y entró en una grave recesión. La pérdida del gran aliado también sumó a Cuba en una grave crisis -periodo especial en tiempos de paz- y en un aislamiento internacional.

El bloqueo económico de Estados Unidos se hizo más fuerte a partir de ese periodo, empeorando aún las relaciones entre ambos países.  Cuba comenzó entre finales de los ochenta y principios de los noventa a cambiar su modelo económico y adaptarse así a su supervivencia en un capitalismo cada vez más globalizado. Cuba comenzó a reinventarse a partir de 1997, incentivando el turismo y la inversión extranjera, así como estableciendo relaciones con la Venezuela de Chávez.

Las relaciones con Estados Unidos se mantuvieron muy tensas hasta la visita de Obama en 2014, durante la cual ambos países se comprometieron a mejorar las relaciones económicas y diplomáticas. El bloqueo económico sigue en pie, aunque de manera menos pronunciada. Por ejemplo, desde este verano existen vuelos comerciales entre Cuba y Estados Unidos. Antes no se podía volar a la isla haciendo escala en aeropuertos estadounidenses. 

Un día paseando por el Malecón en La Habana vimos la contundente embajada de Washington. Otro tema que sigue siendo muy polémico es el de la base naval de Guantánamo, situada en el sur de la isla, acusada de una violación sistemática de los derechos humanos.

La influencia de los norteamericanos es cada vez más palpable. Taxis, pañuelos, camisetas, pantalones y gorras con la bandera de las 50 estrellas se observan constantemente. Se escucha frecuentemente música hip hop americana y se ven videoclips rodados en Miami en yates y mansiones de lujo de reguetoneros cubanos. Cruceros que paran en el puerto de La Habana. Gente que adora Estados Unidos.

Aun así, la relación entre ambos países separados por un canal marino de apenas 100 kilómetros es de amor y odio. El discurso del bloqueo y el imperialismo es muy común entre los cubanos.

Internet esta cada vez más presente. Lento y en ciertas zonas, sobre todo en parques, llenos de turistas y cubanos que desean conectarse. Para poder entrar a Internet uno necesita una tarjeta ETECSA, la empresa de telecomunicaciones del estado, que cuesta 2 CUC en tienda y 3-4 si te lo venden por la calle y dura una hora. En ella tienes un código y una contraseña larguísima. Dependiendo del móvil, puede costar bastante conectarse, pero casi todo el mundo lo acaba consiguiendo. Desde el 1996 existe conexión, pero solamente desde hace muy pocos años la ciudadanía puede conectarse.

La política exterior cubana es conocida mundialmente por su altruismo y por su cooperación internacional al desarrollo. Me compré un libro llamado Cooperación vs Cooperación. Ayuda Oficial para el Desarrollo, de Roberto Smith, en el que se hace una investigación sobre las diferentes realidades de la AOD.

El autor explica que la cooperación internacional de los países occidentales “tiene un desempeño especial en su estrategia general para mantener y ampliar su influencia en los receptores”. Desde la Revolución, comenta Smith, “un país pequeño, subdesarrollado y bloqueado, ha sido trascendental en el apoyo al vencimiento de la expresiones más perseverantes del subdesarrollo en los países del tercer mundo a través de la cooperación”.

Es decir, la política exterior cubana está marcada por un énfasis en la solidaridad con países subdesarrollados, dándole mucha importancia a la cooperación sur-sur. Algunos dirán que el país lo hace para “quedar bien y no fijarse en sus asuntos internos” o para “propagar revoluciones en otros países”, pero lo cierto es que su cooperación al desarrollo ha sido constante y ejemplar en muchos aspectos, pese a la carencia de recursos que tienen.

Cuba, por ejemplo, fue el mayor impulsor de la lucha contra el ébola en la crisis ocurrida hace un par de años y ayudó a poner al fin al Apartheid sudafricana. La de misiones en las que ha participado el país, sobretodo en la época de la Guerra Fría- en materia de ayuda humanitaria, enviando médicos y centros hospitalarios, en catástrofes naturales y conflictos, es enorme.

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Famoso cuadro sobre la Revolución

Para concluir, trataré el tema de la inmigración en Cuba. Comúnmente se dice que “todos los cubanos se quieren ir”, pero ¿hasta qué punto es cierta la afirmación y qué esconde detrás? Durante los 30 días que estuve en Cuba me encontré a mucha gente que no quería irse del país y que vivía feliz en él, aunque también hablé con gente que sí quería marcharse.

Conocí a una que estaba tramitando la nacionalidad española para así poder ir luego a México y cruzar la frontera para llegar a EEUU. Para que un cubano pueda salir de la isla necesita disponer de un pasaporte (muy caro para ellos), un permiso y el dinero necesario para viajar. Hasta hace poco tiempo, estas leyes eran bastante más restrictivas, enfocadas de acuerdo a la seguridad nacional del país. Sí que es cierto que existe una diáspora cubana, sobre todo en Estados Unidos (1,5 millones, la mayoría en Florida) y en España (130.000 aproximadamente).

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Santa Clara

Pero vamos a ir más allá para comprender mejor el fenómeno. Según Antonio Aja en Al cruzar las fronteras, tenemos que saber que Cuba es un país de migrantes. La mixtura cultural de norteamericanos, españoles, franceses, jamaicanos, puertoriqueños, asiáticos y etcétera es importante.

Con la Revolución, los patrones migratorios cubanos se rompieron, “con lo cual cobraron un protagonismo central los elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso revolucionario”. A partir de allí, muchos sectores abandonaron Cuba, sobre todo la burguesía cubana, cierta clase media y amigos del régimen de Batista. En los años sesenta se registraron casi 400.000 cubanos en Estados Unidos. En las tres siguientes décadas, se fueron una media de 150.000. En general, la inmigración de Cuba a Estados Unidos ha sido notoria, pero no constante, sino por épocas.

En los años noventa, por ejemplo, el “periodo especial” y la mala situación propiciaron el fenómeno. Cabe decir que el hecho de la existencia de una diáspora tan grande es una factor negativo para el país, famosas son las balsas cubanas. Es peligroso incluso para su estabilidad y su seguridad nacional. Es decir, un país no puede permitir que todos los ciudadanos se vayan a otros a vivir.

La facilidad que tiene un cubano para obtener residencia norteamericana -bajo el supuesto de refugio político– dista mucho de la realidad que viven los millones de inmigrantes mexicanos.

Aja comenta que “La esencia de Cuba como un país de migración, muestra que todos los cubanos son actores o se relacionan de diversas formas con la migración. Descendemos de inmigrantes y nos vinculamos con los que emigran desde la Isla a través de fuertes relaciones familiares y personales; las circunstancias históricas y de la vida política marcan la conformación de una cultura de la emigración, en un mundo donde la movilidad de la población a escala internacional constituye uno de los problemas globales de mayor complejidades

Clima y naturaleza en Cuba

Agosto 2016

El clima cubano se conoce técnicamente como subtropical moderado y se caracteriza por la humedad y unas temperaturas elevadas durante todo el año, pero con dos estaciones marcadas: el llamado verano, la temporada que se extiende de mayo a octubre, más lluviosa y  con los termómetros rondando constantemente los 30º, y el inverno, más seco y un poco más fresco, aunque las temperaturas rara vez bajan de los 20º.

La temporada alta de turismo tiene dos picos que condicionan los precios: uno en invierno, época en la que los canadienses comienzan a llegar, y otro en verano, cono turismo más europeo. El calor te anula.

El tiempo en La Habana era muy pegajoso -dabas un paso y te ponías a sudar-, mientras que en Santiago, en el sur, era mucho más seco. Las lluvias tropicales impresionan, me imaginaba a Dios tocando los tambores del apocalipsis. La época de huracanes y ciclones (de junio a noviembre) pone en alerta al país pero no colapsa su día a día, ya que disponen de protocolos y están acostumbrados. Una mujer me comentó que los ciclones son lo mejor para el cubano puesto que le permite estar tres días sin trabajar.

El paisaje es selvático en su totalidad y, más allá de La Habana y Santiago, es todo prácticamente rural. En época precolombina toda la isla estaba cubierta por bosques densos, pero con la llegada de los españoles se comenzó a deforestar y urbanizar paulatinamente. Las plantas crecen a una velocidad increíble, por lo que te encuentras árboles enormes y una vegetación descontrolada

Es una isla muy bonita, “la tierra más hermosa que ojos humanos hubieran visto”, tal y como dijo Colón al desembarcar en la isla el 28 de octubre de 1492. Además de la selva, uno puede disfrutar de playas preciosas, con aguas cristalinas y arena fina. En la isla apenas hay montañas elevadas, limitadas al sur con Sierra Maestra, y los ríos son cursos pequeños y de pocos kilómetros. La única zona desértica está en una parte de Oriente. Todo es verde.

Me sorprendió la cantidad de perros que hay sueltos por la calle. La mayoría de ellos fueron abandonados y ahora vagabundean por pueblos y ciudades, buscando algo que echarse a la boca. Suelen ser pequeños, sucios y pulgosos, con cara triste y esperando recibir la hospitalidad de algún humano, que difícilmente llega. Vi algunos muy delgados pero otros gordos.

Por Cuba también uno puede ver carros a caballo, sobre todo en ambientes más rurales, y vacas, gallinas, cerdos, etc. La cantidad de buitres que hay rondando por las ciudades también impacta. Y en general hay muchos bichos molestos.

Viajar por Cuba

Agosto 2016

Cuba no es un país para mochileros.

La falta de Internet y de un sistema de hostales, así como la existencia de dos monedas, dificultan el hecho de viajar por libre.

En Cuba las cosas funcionan diferente y uno tiene que ser consciente de eso. Si eres un turista blanco occidental, el viaje no te saldrá tan barato y intentarán sacarte el máximo de dinero posible. En líneas generales, habrá aspectos de la cubanía que te saldrán económicos (comer, beber y visitar cosas sencillas), pero otros que no tanto, como el alojamiento y el transporte, aunque también depende de lo avispado que seas y de las ganas que tengas de pasarte horas regateando.

También es importante plantearse qué tipo de viaje quiere hacer uno y con cuánta gente va. En mi caso viajé en grupo, cosa que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Viajar un grupo permite ahorrar dinero en según qué sitios, por ejemplo en taxis o alojamiento, pero al mismo tiempo es más difícil encontrar suficientes habitaciones o plazas para todos a la hora de dormir o moverse.

Más allá de eso, viajar en grupo supone un enriquecimiento cultural increíble ya que diferentes puntos de vista aportan un mayor conocimiento y un mayor aprendizaje. La mejor manera de aprender es debatir. Y durante el viaje debatimos sobre millones de temas, sumándole el añadido que éramos gente  muy politizada y con cierto activismo político.

Por otro lado, el hecho de ir tanta gente dinamita muchas veces la toma decisiones y lo hace todo más lento y, lógicamente y sanamente, puede haber fricciones. En nuestro caso, más allá de algún momento de tensión, apenas hubo problemas. Se ha de tener en cuenta que pasar 30 días con la misma gente genera conflictos que en algunos casos hacen prosperar y en otros no, pero que son inherentes en nuestra conducta humana.

Para mí hay, principalmente, dos tipos de viajes en Cuba. Uno es el turista clásico que viene la isla a relajarse y no piensa en relacionarse con la gente. Es el turista al que no le interesa la realidad del país y solo piensa en ir a cayos, tomar el sol o estar en Varadero con un mojito en cada mano. O, peor aún, el que va únicamente a hacer turismo sexual.

En Santiago conocí a un italiano que venía a Cuba cada año dos semanas únicamente a follar. Cada día con una diferente. No visitaba nada, solamente iba de la casa a la fiesta y de la fiesta a la casa. Decían por allí que a los italianos les gustan más las negras y a los españoles más las mulatas. Incluso me explicaron que había gente que contrataba a mujeres por dos semanas. Muchos dueños de las casas de alquiler se mostraban inquietos por la situación, ya que, legalmente, cada vez que una persona duerme en uno de sus alojamientos, tiene que notificarlo en una libreta que entregan mensualmente al Estado, siendo éste el mecanismo de control de los viajeros en Cuba.

Además, les sirve para “controlar” la situación de la prostitución, ya que si ven en sus datos que una chica cubana ha estado en muchas casas de alquiler de manera continuada, puede ser que se esté prostituyendo. Lo cierto es que en Cuba hay mucha prostitución y es sumamente fácil y barato. Este tema ha sido una de las mayores decepciones del viaje, aunque ya me habían advertido masivamente al respecto.

El otro tipo de viaje es el que busca conocer la isla en su esencia y busca el contacto con los cubanos. Para ello la mejor manera es hospedarse en casas de alquiler, que te ofrecen habitación para tres por 15-25 dólares. En ellas descubrirás mejor la cubanía, el modus vivendi de los cubanos. Te ofrecerán excursiones, que comas con ellos, que pasees con ellos y podrás charlar con ellos.

Aprenderás más que nunca. Que convivas con cubanos no significa tampoco que vayas a vivir baratísimo, ya que según qué actividades son caras en general. Existe una vida para el turista y otra para el cubano, pero con excepciones. Para dormir en Cuba uno tiene varias opciones, que van desde las casas de alquiler hasta los hoteles y hostales.

El transporte en Cuba es lo más caro. Más allá de las ciudades, donde uno puede usar la guagua baratísima, el viajero tiene tres opciones: taxi, Viazul o colectivos. El taxi es más barato que en España, pero es lo más caro, aunque el transporte es de puerta a puerta. Viazul es la línea estatal de buses de alta calidad, principalmente utilizada por turistas. 

Es extremadamente lenta, ya que para en cada ciudad cinco minutos y es bastante cara. Además, el aire acondicionado está altísimo, así que cuidado con los catarros. También es muy cómoda y para un viaje largo vale la pena. La última opción son los colectivos, buses que utilizan los cubanos para moverse por la isla que resultan muy económicos. Para coger estos buses colectivos uno tiene que preguntar, salen normalmente desde las terminales de buses y cuidado que no os cobren de más.

Viajar por Cuba también puede ser ligeramente peligroso porlo que llaman “la enfermedad del viajero”, pero tampoco es un motivo de excesiva preocupación. Esta enfermedad es debida a los parásitos que lleva el agua en Cuba, a los cuales los cubanos están acostumbrados pero no los foráneos.

Lo normal es que los primeros días estés con cagarrinas, así que mejor no tomar cosas de la calle que lleven agua del grifo. Aun así, nuestro estómago se acaba acostumbrando y finalmente deja de afectarte. Yo estuve la primera semana yéndome “pata pa’ bajo”, pero acabé tolerando la bacteria. Ésta se llama giardiasis, y produce descomposición, náuseas, hinchazón, vómitos e incluso fiebre. Del grupo que íbamos, tres cayeron.

Santiago de Cuba y Sierra Maestra

Agosto 2016

En Santiago de Cuba, la segunda mayor ciudad del país (500.000 habitantes), estuvimos cuatro noches, pero me quedé con ganas de explorarla mucho más. Santiago me marcó. Es uno de los lugares que antes colonizaron los españoles, ya que entraron por la zona oriental de la isla, y de hecho fue la primera capital del país (1516-1556).

Es una urbe preciosa, con un casco histórico muy bien conservado, con numerosos bares musicales, vida en la calle y buen ambiente. A primera vista me pareció más cosmopolita que el resto de Cuba. También es más calurosa y menos húmeda, como toda la zona oriental -que se conoce como «Oriente», con acento cubano- y más negra y musical.

Tiene una gran historia, muchos museos y sitios emblemáticos. En esos cuatro días fuimos al Cuartel Moncada, el complejo militar atacado por Fidel y demás revolucionarios el 26 de juliode 1953. Allí comenzó todo. Después del ataque fallido, Batista envió a muchos de ellos a la Isla de Pinos (hoy llamada Isla de la Juventud) y a otros los torturó.

Estos hechos produjeron tal malestar que el movimiento fue a más y se ganó la legitimidad del pueblo. La Revolución como tal empezó en Oriente, en Santiago, y se organizó en Sierra Maestra, un conjunto de montañas al oeste de la ciudad. Después del triunfo de la Revolución, el cuartel se convirtió en cinco escuelas y se erigió un museo en honor a los hechos sucedidos.

También fuimos al museo Bacardí, el primer museo abierto en Cuba. Facundo Bacardí, nacido en Sitges, fue una persona muy querida en Santiago, ex alcalde y un gran impulsor de la cultura en la ciudad. Traía cuadros y esculturas de España. De hecho, vimos un cuadro enorme del Gótico de Barcelona.

Son muchas las actividades que uno puede realizar en la capital de la provincia de Oriente. Los lugares más emblemáticos sonParque Céspedes y los monumentos que la rodean, que van desde la Catedral hasta la casa de Diego Velázquez. 

Céspedes fue uno de los revolucionarios del siglo XIX que luchó contra la opresión española y en toda Cuba hay menciones a este gran guerrillero. Cuentan las leyendas que sobrevivió a 27 disparos de bala. Parque Céspedes es divertido, por la de gente variopinta que hay y por lo intranquila qué es. No puedes estar más de un minuto sin que estés hablando con alguien. Sea un taxista que te persigue, un emo cubano que te enseña sus tatuajes y piercings o un rastafari que te habla de paz y amor. No estarás tranquilo pero te lo pasarás genial. Unas cervezas y a pasar la noche.

Al igual que en La Habana, hemos tenido suerte y la casa de alquiler en la que nos hospedamos es espectacular. Tiene tres terrazas preciosas con una parra gigantesca y está a cinco minutos del centro. Un gran acierto. Otra casa que no dudaré en recomendar. Rafael, John y Osvaldo nos trataron muy bien. Durante la estancia en Santiago, aprovechamos para ir a la iglesia del Cobre, lugar de peregrinación, y al Castillo del Morro, una antigua fortaleza militar creada por los españoles para defenderse de los piratas y los corsarios.

Pese a ser poco peludo, la barba me comenzó a molestar y decidí ir al barbero. Resultó una bonita experiencia, en la que por menos de un euro me quitaron todos los pelos y me dejaron con el cutis más suave que el culo de un bebé. Me tocaba la cara y alucinaba. No sé qué cremas tendrán o que tendría la navaja esa, pero, en serio, jamás había tenido así la cara. Cuando me afeité, volví a la adolescencia: parecía un niño.

Desde Santiago fuimos a pasar un día a unas playas al lado de Chivirico, a unos 30 kilómetros de la ciudad. Hicimos una excursión en la que fuimos a hacer snorkel para ver un barco hundido español de hace 500 años. La experiencia fue muy excitante, pero vaya corriente había. Un poco más y nos quedamos ahí. Seguidamente estuvimos en una cabaña al lado de la playa, habilitamos las hamacas que traíamos y nos pusimos a comer mamasitos.

Durante ese día me volví adicto a esta fruta. Era como masticar un chicle y tenía algún tipo de sustancia adictiva, me comí como 60 en un día. Tuve que decir basta. Después de comer fuimos a un río tropical, tras caminar 1 hora por unos caminos rurales. El paisaje era totalmente selvático y había una gran cantidad de vacas, cerdos, gallinas y caballos revoloteando. Nos tiramos al agua y nos aliviamos; hacía un calor extremo. Pero, al cabo del rato, los mosquitos nos comenzaron a acribillar y tuvimos que volver.

El último día en Santiago tuvo una especial importancia para mí. Hablando con Osvaldo, uno de los custodiadores de la casa, me comentó que era cinturón negro en judo. Le comenté que yo practicaba jiu jitsu brasileño y me ofreció ir a entrenar a la Academia de Judo Hiroshima, una de las más prestigiosas de la isla. Primeramente fui a su casa a buscar su bicicleta para ir hasta allí y me estuvo enseñando su casa, en una zona más humilde de Santiago.

Se estaba montando una casa muy guapa y me regaló un libro La isla de Cuba, que comenté en un capítulo anterior. Eran las 18:00 de la tarde y fuimos hacia allí, pero tardamos más, ya que Santiago es una ciudad llena de lomas (cuestas). Vamos, que el pedaleo era el calentamiento de lo que fue un bonito entreno, en el que me enseñaron algunas técnicas de judo y estuvimos rodando(lucha en el suelo, concepto del jiu jitsu brasileño), o según ellos, haciendo Ne Waza.

Osvaldo nos había estado haciendo fotos y vídeos y me ofreció pasármelo todo. Cómo no disponía de USB ni ordenadores, me llevó a casa de un amigo suyo para grabarlo en un CD. Después de un rato esperando, su amigo nos llevó a un estudio de música. Resulta que era un violinista del grupo Santiago Buenavista Trubadors y me estuvo enseñando vídeos y canciones, que también me las puso en el disco.

En esos momentos me entraron ganas de aprender a bailar salsa o a tocar la guitarra. Joder, qué música tan bonita y qué ritmo tienen los cubanos. Para acabar este emotivo día me dejé la riñonera con el pasaporte, el visado y el dinero en su estudio. Me enteré al llegar a casa. Tuve un pequeño momento de tensión pero algo me decía que no la había perdido. No sé si será por cuestión del chip del viajero o de la influencia de la santería cubana, pero efectivamente la encontré en su estudio. Y el alivio se apoderó de mí.

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En el estudio musical

Abandonamos Santiago y fuimos a hacer una excursión a la Sierra Maestra, concretamente a ver la Comandancia de la Plata. Nos levantamos a las 4:00 de la mañana ya que habíamos quedado con un taxista para ir hacia allí. El taxista era lo más pesado del mundo. Antes de contratar el taxi con él, nos perseguía hasta casa literalmente. Fuimos en un jeep nuevo, bastante justos, y él no iba solo. Siempre van acompañados en los taxis, pero esta vez eran tres, lo que lo hacía todo más incómodo. La visita la teníamos concertada a las 9:00 de la mañana y, una hora antes, una rueda del coche petó y nos quedamos tirados en medio de la carretera.

No habíamos comido. Estuvimos esperando una hora hasta que nos vino a recoger un primo del taxista que casualmente era un guía de la Comandancia y nos llevó hasta allí. Íbamos siete en un coche de cuatro plazas. Esta situación es muy común en Cuba. Son capaces de mentirte de una manera muy minuciosa y convincente, pero siempre acaban encontrando una solución a casi todo. Hacen una llamadita y ya está. Y, por cierto, el cinturón de seguridad no existe en Cuba.

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La visita a la Comandancia de la Plata consistía en un camino de tres kilómetros por las montañas de la Sierra Maestra, en las que nos mostraban los refugios y las casas de madera donde se organizó la Revolución cubana.

Desde allí Fidel emitía las señales de radio a toda Cuba y el Che Guevara curaba a los heridos. El buen conocimiento del terreno les hizo ganar a las tropas de Batista y permitió el triunfo de los revolucionarios, que fueron desplazándose paulatinamente hacia Santiago. Al acabar la visita estuvimos comiendo por Santo Domingo, un pueblo pequeño cercano a la Comandancia.

Luego nos dirigimos a Bayamo a pasar la noche. Recuerdo una escena dantesca volviendo en taxi. El taxista iba con nosotros en el coche y lo tenía al lado. Conducía su amigo. Estaba gordo y cansado y se dormía apoyándose en su barriga. Mientras ocurría eso, se le caía la baba de mala manera y era muy desagradable. De nuestro grupo quedábamos dos despiertos -debido al cansancio acumulado del día- y estuvimos riéndonos a carcajadas sin que se enterase. Fue tremebundo.

Llegamos a Bayamo a eso de las 18:00 y fuimos a dar un paseo. En las casas de alquiler nos recibieron bien pero el pueblo en general se mostró bastante borde con nosotros. Pedíamos una pizza y pasaban de nosotros. Preguntábamos algo y pasaban de nosotros. En general fue una situación repetida en según qué lugares. Sobre todo en Oriente nos trataban con desprecio. Al día siguiente teníamos que madrugar para ir a Santa Clara en Viazul. Nada más y nada menos que 12 horas de bus. La alarma la tenía puesta a las 7:00 de la mañana pero la mujer de la casa nos despertó a las 6:30 a grito de “¡¡¡Matin!!!, ¡¡¡Matin!!!, ¡¡¡Matin!!!, os habéis dejado la ropa en la terraza y os la pueden robar.” Por dios, qué bien me desperté…

Gastronomía, alcohol y drogas en Cuba

Agosto 2016

La esencia de la gastronomía es la comida criolla, es decir, la que tiene orígenes españoles y a la vez americanos. Si hablamos de comida uno tiene que saber que el plato más consumido diariamente en Cuba y en casi toda Latinoamérica es el arroz con frijoles. 

Los frijoles, también llamados habichuelas, judías, alubias y habas, entre otros, dan el aporte proteico, mientras que el arroz proporciona los carbohidratos. Prácticamente todos los días me alimenté de lo mismo, ya que la dieta es poco variada. En general, este plato suele ir acompañado de pollo o cerdo, así como de plátanos fritos, pepino, yuca, tamales y otras verduras y legumbres.

En Cuba se respeta mucho la comida de temporada, sobre todo en las frutas. Durante el mes comimos mango, papaya, guayaba, plátanos y melón (sandía para nosotros), las típicas frutas del verano. Una cosa curiosa y divertida es que la papaya en según qué lugares de Cuba se llama fruta bomba y, además, el término “papaya” significa “coño”. Las bromas son constantes. Cuando dices “quiero comer papaya”…  Lo dejamos ahí.

En cuanto a la bebida, lo que más gusta a los cubanos es la cerveza y, en menor medida, el ron, sobre todo el blanco. Se ven esencialmente dos marcas de cerveza: La Cristal, de 4,9º, más suave que las españolas, y la Bucanero, de 5,4º, más parecida a las nuestras. La cerveza de pipa la toman en ferias y es bastante más barata, ya que las dos mencionadas anteriormente valen como mínimo un peso convertible (95 céntimos de euro). Lógicamente, también toman agua. Ellos pueden tomar la del grifo, pero a los extranjeros nos puede sentar mal debido a los parásitos que lleva.

En Cuba me hinché a refrescos, todos de la marca Ciego Montero. Tenías de cola, piña, limón y naranja. Además, me gustó especialmente el guarapo, el jugo de la caña de azúcar. En las guaraperas (los establecimientos dónde los vendían), uno podía ver la máquina con la que exprimían el jugo. Esta bebida típica les encanta y cuesta únicamente un peso cubano (4 céntimos de euro).

Recuerdo un momento en el que se paró un autobús delante de una guarapera, bajó el conductor y se bebió uno. Yo siempre que podía me tomaba uno. A primera hora de la mañana beber medio litro de guarapo era un auténtico subidón. Creo que después de Cuba mis niveles de azúcar aumentaron. Además, me aficioné a los jugos de fruta, especialmente al de mango. Por dos pesos tenías un vaso. También son muy comunes los cócteles, que van desde el mojito hasta el cuba-libre.

Al igual que el ron, el tabaco y los puros constituyen una de las esencias de Cuba. Cuando los españoles llegaron a Cuba quedaron maravillados por una planta cuyas curiosas hojas, una vez secas, eran fumadas por los indígenas en sus rituales y con fines medicinales. A partir de allí, el tabaco comenzó a expandirse a lo largo del globo. En Cuba, hoy en día, el tabaco es barato y principalmente se fuma Hollywood (suave) o Popular (fuerte). Por la calle también se ve a gente fumando habanosLa marca Cohiba es la más conocida internacionalmente.


Para concluir, quería hacer una mención especial a la situación de las drogas en el país. En los años de Batista, Cuba era un país que servía para los negocios oscuros de los norteamericanos, en los que las drogas abundaban. Con la Revolución, las drogas se ilegalizaron y se comenzó una lucha contra el narcotráfico. En el libro ¿Cómo ganar la guerra antidrogas? Una respuesta desde Cuba, de Juan Francisco Arias Fernández, el investigador describe la lucha emprendida por la Revolución contra el narcotráfico y el crimen transnacional.

El autor desmonta la gran farsa que supone el negocio de las drogas a nivel mundial y la implicación de los estadounidenses. Pese a la lucha existente, en Cuba existen drogas, pero en menor medida que otros países. En 30 días no vi a nadie fumando un porro y solamente me ofrecieron dos veces marihuana y una vez cocaína. En España suele ser más común.

Camagüey y Santa Lucía

Agosto 2016

A Camagüey, el ecuador del viaje, llegamos tras dos semanas viajando por la isla. Con 323.000 habitantes, es la ciudad más poblada de Cuba  después de La Habana y Santiago. Y personalmente es también la que menos me ha gustado del viaje. Tiene un centro histórico decente, bien conservado y agradable, a la par que laberíntico. Apenas estuvimos dos días y uno de ellos lo malgastamos en la mejor playa que estuvimos de Cuba, Santa Lucía.

El recibimiento en Camagüey fue extraño de por sí. Para evitar timos, entre algunas casas de alquiler se usan contraseñas. En este sentido, para poder entrar al piso y tomar contacto con la familia, teníamos que decir una palabra secreta, que era el nombre de la anterior casa.

Nos recibió una vieja que nos causó malas sensaciones desde el primer momento. La entrada de la casa estaba plagada de peluches y era todo superhortera. Tenía una terracita agradable. El problema de la mujer era lo precavida que era con la seguridad. Era una obsesa y no se iba a dormir hasta que nos fuésemos nosotros. Nos intentaba controlar y nos daba consejos absurdos.

No tuvimos contacto con la gente de Camagüey. Lo que más me gustó fue un restaurante que se llamaba La Tula, que era baratísimo y en el que la comida estaba muy sabrosa.

El segundo día en la ciudad fuimos a la playa de Santa Lucía, a más de una hora de camino. Era una preciosa playa de aguas cristalinas, con cocoteros y poca gente. Allí aprendí a abrir un coco con un palo, aunque normalmente se utiliza el machete. Afilas un palo con una piedra y le das forma de punta, posteriormente lo clavas por la raíz del coco y, si tienes suerte, encontrarás fortuna. El cocotero es el árbol de la supervivencia. En un clima cálido, te puede dar la vida.

Otra cosa que me llamó la atención en esa ciudad fue el Wi-Fi. En una de las plazas para conectarse había un grupo de jóvenes cubanos que ofrecían conectarse a Internet mediante un chanchullo que montaban. Resultaba un dólar más barato que lo que ofrece el Estado con las tarjetitas ETECSA. Les dejabas el móvil, te lo configuraban y, ¡tachán!, te conectaban a Internet. Les llamamos la “Mafia del Wi-Fi”. Era contrabando de la red.

Música, baile, religión y arte en Cuba

Agosto 2016

 Lo primero en lo que pensamos cuando aparece la palabra Cuba es la música y el baile. Tienen un ritmo impresionante. En cada esquina, en cada bar, en cada lugar, suena música. Sea el precioso son cubano o el reggaetón. Fijaos la de géneros musicales que nos dijeron: guaracha cubana, changui cubano, yuka cubana, palo cubano, mozambique cubano, dengue cubano, conga cubana, son cubano, rumba cubana, salsa cubana, casino cubano y el guaguanco.

Y es que esa mezcla de culturas hace que musicalmente Cuba sea increíble. Hay miles de grupos musicales y el Estado lo fomenta mucho. Los instrumentos típicos son las maracas, el tres (una guitarra de tres cuerdas), los bongos, el contrabajo, las claves y el güiro. De Cuba han salido músicos de renombre como Benny Moré, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Celia Cruz, Antonio Machín, Sara González y los conocidísimos Buena Vista Social Club.

El reggaetón ha llegado con mucha fuerza al país desde hace unos 10-15 años. Escuché muchas críticas al mismo, pero está totalmente aceptado en la sociedad y es la música más escuchada por los jóvenes. Pero es que los mayores se saben algunos temas. Un cubano me lo describió así: “El reggaetón ha invadido Cuba”. Aprendimos a convivir con eso y algunos –lo reconozco- acabamos enganchados a algunas canciones.

Además de cantar y tocar instrumentos, a los cubanos les encanta bailar, sobre todo la salsa, que combina el son, el jazz y otros ritmos latinos. Otro aspecto que me llamó la atención fue el amor que le tienen al flamenco. Camarón y Paco de Lucía son ídolos. La fiesta y los carnavales constituyen una de las esencias de Cuba. Concretamente el de Santiago de Cuba dura más de un mes.

En el deporte los cubanos son especialmente buenos, pese a ser solamente 11 millones de personas. Se trata de un aspecto que potenció mucho la Revolución y que se traduce, por ejemplo, en los buenos resultados que obtienen en los Juegos Olímpicos.  El deporte más practicado es el béisbol-por cierto, me compré un bate-, pero también son especialmente brillantes en atletismo, boxeo, lucha grecorromana, judo y voleibol. Es el segundo país americano con más medallas, solamente superado por Estados Unidos. En el medallero histórico de los JJOO ocupan el lugar número 18.

La religión en Cuba también me acarreó mucho debate interno. Cuando el papa Francisco visitó La Habana el pasado febrero, miles de personas fueron a a recibirlo. Incluso vi todavía pegatinas y carteles del aquel viaje. Muchos deben pensar que como Cuba es un país socialista desde hace más de medio siglo la religión ha dejado de existir.

Pero no. Aunque la religión no tiene mucha influencia en el Estado, en Cuba la gente es religiosa, sobre todo catolicismo, a lo que hay que sumar una gran dosis de santería traída desde África por los esclavos negros. Es lo que llaman sincretismo. Conocí a varios ateos, aunque tuvimos las típicas conversaciones de “Dios fue el primer comunista” o “los valores del cristianismo, bla bla”.

Algo que nos sorprendió fue el tema de la santería. Iba caminando con un amigo por el Malecón habanero cuando apareció una mujer que llevaba una sandía envuelta en una bolsa de plástico y la tiró al mar. ¿Qué carajo? Le estuvimos dando vueltas, confiados de que eso no era una expresión de la educación cívica cubana. Seguimos preguntando y nos dijeron que la santería es una creencia muy extendida en Cuba, de orígenes africanos, basado en rituales.

Los orishas son los dioses que median entre Olofi -similar al dios cristiano- y los creyentes. Atando cabos, llegamos a la conclusión de que la mujer había tirado el melón por una especie de ritual para curar a los enfermos o algo así. Hay mucha gente que se quiere dedicar a la santería, y para ello uno tiene que hacer ceremonias durante un año y vestir de blanco. Cuando veíamos a gente de blanco pensábamos que eran las famosas Damas de Blanco -disidentes cubanas-, pero no: eran aspirantes a santeros.

Otro día, hablando con un habanero de 22 años que era un RRPP de un grupo de música, tuve otra sorpresa con esto de la santería. Estuvimos charlando un rato y me comentó que había estudiado Economía y, hablando sobre el futuro laboral, me explicó que el se dedicaba a la santería. Era un chaval normal. Y me quedé sorprendido.  Me comentaba que le gustaba su trabajo, que lo hacía por raíces familiares y que quería dedicarse a eso. Y aún sigo sorprendido. No me quedó exactamente claro qué hacía.

Por último, el arte impregna la vida cubana. Mucha gente se dedica a la pintura, a la escultura, a la cerámica, a las artes gráficas, así como a la literatura y al cine. Todo lo que uno compra en Cuba es artesanal. Me traje muchos recuerdos. Sean pequeñas esculturas o camisetas, su producción es siempre artesanal.