El infinito viajar (2005) de Claudio Magris

Diciembre 2020

El infinito viajar (2005) del italiano Claudio Magris es a la vez un libro de viajes y un ensayo, que recoge sus artículos en el periódico italiano Corriere della Sera. Cada capítulo está dedicado a un lugar, empezando por España, pasando por Europa y acabando en Asia y otros lugares remotos, y a través de sus observaciones Magris nos habla de filosofía viajera y literatura. En este sentido, es un libro complicado, del que para comprenderlo bien se necesita haber leído mucho y haber viajado mucho, ya que las referencias incluyen a autores como Cervantes, Gunter Grass y Dostoievski.

Más allá de sus eruditos comentarios sobre el mundo, Magris nos da algunas pautas del viajero culto, que se interesa por el poder y la trascendencia del movimiento. La vida, según Magris, es viajar, vivir y escribir, de ahí el “Infinito Viajar”, ya que nunca dejamos de movernos y aprender. El escritor del “El Danubio”, novela que tengo pendiente, sugiere que existen dos tipos de viajeros; el clásico que vuelve a la Patria como el hijo pródigo y Ulisses; y el viajero que va hacia adelante, de raíz moderna, nietzscheana, que va camino hacia la muerte, hacia el cambio absoluto

“Viajar sintiéndose siempre, a un tiempo, en lo desconocido y en casa, pero a sabiendas de que no se tiene, no se posee una casa. Quien viaje es siempre un callejeador, un extranjero, un huésped (…) No se puede poseer verdaderamente una casa, solo detenerse en ella”.

“La butaca y la biblioteca te hacen volverte un hombre sin atributos. Prefieres el mar que las olas. Quien viaja sobre el papel se desacostumbra imperceptiblemente a la vida”.

“En el viaje, desconocidos entre gente desconocida, aprendemos en sentido fuerte a no ser Nadie, comprendemos concretamente que no somos Nadie”

El Túnel (1948) de Ernesto Sábato

Diciembre 2020

El Túnel (1948) de Ernesto Sábato es una novela psicológica basada en la historia de Juan Pablo Castel, un huraño e irritable pintor que se obsesiona con la enigmática María Iribarne, una chica que contempla uno de sus cuadros con detenimiento. Desde ese momento, el protagonista da inicio a una maníaca persecución “de lo inalcanzable” que acaba desembocando en el asesinato de María. La novela explica a la perfección este turbulento proceso, fruto de la “soledad insalvable” de Castel.

Juan Pablo Castel es un hombre solitario (considera a su soledad “olímpica”) y con talento, que odia a los críticos de arte y desprecia a las masas; “en general, la humanidad me pareció siempre detestable”, dice el protagonista. Pero también se desprecia a él mismo, y es acuciado por el dolor y la desesperanza; sus miedos le persiguen constantemente.

Los análisis psicológicos del pintor Castel son brutales; cada uno de sus pasos y cavilaciones merece una refinada –y existencialista– reflexión. En ocasiones me recordaba a “L’etranger” de Albert Camus, en aquella búsqueda del sentido de la vida, pero que no logra aparecer. Sin embargo, Castel, pese a su pesimismo existencial, es muy proactivo en sus fines y se deja llevar por la extraña pasión por Maria, a la que le dice: “Siento que usted será algo esencial para lo que tengo que hacer, aunque todavía no me doy cuenta de la razón”. A primera vista parece tratarse de amor, aunque oculta muchas otras cosas; seguramente su propia esquizofrenia.

Castel experimenta celos y odio por Allende y Hunter al descubrir que también se relacionan con la incomprensible Maria, una mujer libertina, ciertamente encandiladora, creadora de silencios. Todo esto desespera al protagonista de “El Túnel”, que va perdiendo la paciencia hasta que comete el crimen.

“El túnel” de Sábato es un magnífico libro psicológico, tenso y dramático, muy adictivo, que bajo la apariencia de un relato policial desenmascara el enrevesado y enfermizo comportamiento de Castel, que le lleva a un “túnel” sin salida, un camino solitario. “Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas”, dice Castel a María.

Un viaje iniciático a Europa (2010) de Jorge Sánchez

Diciembre 2020

Un viaje iniciático a Europa (2010) de Jorge Sánchez narra las peripecias del viajero en su primera etapa viajera, que comprende un periplo de dos años por Europa, visitando un total de nueve países y aprendiendo francés, inglés e italiano. Jorge, a través de las páginas de “Un viaje iniciático a Europa”, explica cómo se viajaba en los años setenta, con sus facilidades y dificultades. Pese a que en realidad todo viaje es iniciático, en este libro Jorge expone claramente de qué se trata un “viaje iniciático”: un viaje juvenil, inocente, sin rumbo, pasional, en el que conviene cometer errores para tratar de “buscar el sentido de la vida”.

Así pues, Jorge encuentra en su viaje a gente y experiencias que le indican qué hacer, y por ello prueba diferentes “caminos”: el del Anarquista en el París post68, el del Hippy en los festivales de música en Inglaterra, el del Monje tras conocer a una chica convertida al hinduismo, el del Vagabundo tras vivir en los parques de Ámsterdam, el del Filósofo tras su estancia en Alemania con un joven amante de Nietzsche y el del Obrero tras conocer a unos emigrados españoles que le incitan a trabajar para vivir bien.

Ninguno de esos “Caminos” convence a Jorge. Encuentra fallas e hipocresías. Y en esa imperiosa búsqueda de un camino a escoger, el viajero extrae una poderosa conclusión de cada país, lo que le sirve, por un lado, para aprender sobre los diferentes caminos, y por otro, para acabar determinando su camino -el del “Viajero”- tras contemplar una estatua de Cristóbal Colón en Italia.

“Un viaje iniciático a Europa” es un libro corto y sencillo, apto para todos los públicos, con un ligero aire a las ideas de “Siddharta” o “El alquimista”, pero basándose en historias reales. Trabajos precarios, experiencias amorosas, robos y personajes extraordinarios aparecen en este libro, el séptimo que me leo del autor y con el que he tenido el placer de charlar en un par de ocasiones.

Sobre los acantilados de mármol (1939) de Ernst Jünger

Noviembre 2020

Sobre los acantilados de mármol (1939) de Ernst Jünger es una obra profética que causó un gran revuelo al salir a la luz y anticipó lo que pasaría en la Alemania nazi unos años más tarde. Tras su éxito en Tempestades de Acero, en la que el autor explica en primera persona la experiencia de la trinchera de la IGM con pasión, en los acantilados de mármol se produce un notable alejamiento de sus primerizas ideas nacionalistas.

La historia se basa en la vida de dos hermanos, el narrador y Otón, que trabajan de teólogo-botánicos, investigando plantas y animales del país de la Marina, donde habitan. Ellos viven en la Ermita de las Rudas, desde donde ven los acantilados de mármol, que separan a su país de la Campaña. El conflicto de la obra radica en las relaciones entre estos dos países; el primero invoca al mundo tradicional, institucional, sedentario, alegre y místico; el segundo a los pastores, la barbarie, la hospitalidad.

Mientras tanto, la figura del Guardabosque Mayor va sembrando las dudas y el miedo en la región, y comienzan a ocurrir asesinatos y misterios. El aura de tensión y confusión se va haciendo cada vez mayor, y en esto Jünger explica como ciertos poderes ocultos y lejanos van dominando poco a poco, sutil o brutalmente, haciendo una metáfora del ascenso al poder de Hitler (o de otros tiranos). Aunque cómo advirtió el propio Jünger, caer en estas comparaciones puede resultar confuso. El final es un mundo ardiendo, que debe ser abandonado cruzando el lago.

“Sobre los acantilados de mármol” es un libro alegórico, tenso y zozobrante en ocasiones, que conviene estar muy atento al leer, como en todo lo del escritor alemán. Es fácil perderse debido a la prosa mitológica que utiliza, a la detallada descripción física del entorno y a su ambientación atemporal, que combina diferentes épocas históricas. Los mundos de fábula que retrata Jünger, siempre originales y misteriosos, nos muestran una metáfora del orden versus la barbarie. Personalmente disfruté mucho leyendo, yendo lento y contemplativamente, esperando a que el Mal llegase, como si se tratase de una premonición.

“Si nos hacemos la ilusión de que un día podremos llegar a volar, a partir de ese instante preferimos el torpe salto a la seguridad del andar por caminos ya recorridos”

La soledad del corredor de fondo (1959) de Allan Sillitoe

Noviembre 2020

La soledad del corredor de fondo (1959) de Allan Sillitoe es un compilado de historias dramáticas situadas en los años cuarenta y cincuenta en la Inglaterra industrial. A través de la vida de Colin Smith, el protagonista del primer tercio del libro, Sillitoe, escritor con una biografía singular, nos va introduciendo en ese trágico submundo marcado por los Borstels (correccionales), el alcoholismo, la pobreza y el desamor.

El primero de los relatos es sin duda el más conmovedor y trata del rebelde Smith, un irreverente joven de clase obrera que por un pequeño robo en una panadería es internado en un Borstel, donde descubre su asombrosa habilidad para el atletismo. Mientras Smith corre es capaz de desconectar del mundo y dejar la mente en blanco, liberarse de ataduras, fundirse en la naturaleza; su soledad de corredor le hace reflexionar cómo nunca antes lo había hecho. Las carreras de fondo se convierten en su vía de escape en todos los aspectos, tanto para librarse de sus males como para intentar salir de la cárcel de jóvenes, ya que los policías y gobernadores, a los que Smith odia con toda su alma, muestran admiración por su capacidad para correr.

Luego de “la soledad del corredor del fondo”, en el libro aparecen un conjunto de historias menos relevantes como la del gran Ernest y su relación dos niñas a las que ayuda, la del cuadro de la barca de pesca y la del militar Jim Scaferdale. Todas ellas comparten una idea principal: el rechazo a integrarse en la sociedad.

La soledad del corredor de fondo es una lectura recomendable, aunque dura, para conocer los bajos mundos de la Inglaterra de la Posguerra, un ambiente que resultará familiar si uno ha visto películas de Ken Loach.

“Cuando uno se ha dado un hartazgo del placer de sentirse como el primer hombre de la tierra en una mañana de frío, y ha saboreado el amargor de creerse el último hombre de la tierra en una tarde de verano, al final acaba por ser el único hombre del mundo y no le importa un bledo ni lo bueno ni lo malo”

La insoportable levedad del ser (1984) de Milan Kundera

Octubre 2020

La insoportable levedad del ser (1984) es la novela más conocida del escritor checo Milan Kundera. Se trata de un libro bastante peculiar, que combina el mundo del amor y de las relaciones con la frágil situación política que sufrió Checoslovaquia tras la llegada de los rusos en la Primavera de Praga (1968). En esencia, “la insoportable levedad del ser” es un canto a la libertad de conciencia en todos los aspectos.

Kundera ofrece, a través de capítulos cortos, las historias de amor de Tomás, un cirujano libertino, y su pareja Teresa, una camarera–fotógrafa con problemas de celos y con una extraña relación con su madre. Además, también son relevantes el papel de la pintora Sabine, amante de Tomás, Franz, amante de Sabine, y el perro de Teresa, Karenin, que juega un papel fundamental en el desenlace de la obra. La vida cotidiana –centrada en el amor– es el motor de la novela, por lo que es fácil sentirse identificado con muchas de las situaciones, y además, el escritor plantea importantes cuestiones filosóficas, como el complejo de Edipo, el eterno retorno de Nietzsche y “la insoportable levedad del ser”, un concepto con el que aún me estoy peleando. Digamos que cada uno de los personajes ilustra un grado diferente en la levedad del ser.

Este mundo amoroso y existencial que describe Kundera, a veces pasional y otras dramático, se ve enturbiado por la Primavera de Praga y los tanques soviéticos. Cada uno de los protagonistas tiene una opinión diferente del socialismo, pero en general la tendencia es el rechazo, y algunos se ven forzados al exilio debido a la creciente represión. Las relaciones se van volviendo más tensas con el paso de la novela, al igual que la situación política, que afecta de lleno al reputado cirujano, ya que por una pequeñez es condenado al ostracismo. Teresa se acaba preguntando: ¿Qué es lo que nos ha llevado a la insoportable levedad del ser, el socialismo o el amor (abierto)?

De esta buena novela –bajo mi punto de vista un poco sobrevalorada– se pueden extraer enseñanzas muy interesantes que giran en torno al peso y a la levedad, a lo que damos y aguantamos por la gente, a nuestra valiosa desnudez, a nuestro estatus social, a nuestras (¿necesidades?) sexuales, a la mirada libre y abierta del amor. El peso es mínimamente necesario, ya que si optamos por la levedad –insoportable por naturaleza– acabamos condenados al vacío existencial.

Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury

Septiembre 2020

Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury es uno de los grandes clásicos de la literatura de ciencia ficción. La novela, ambientada en una futura sociedad distópica, se basa en la historia de Guy Montag, un bombero que se dedica a quemar libros como profesión. Montag, miembro de una sociedad represiva en la que no hay acceso a los libros ni a la cultura y solo se profesa el deporte y el entretenimiento fácil, se ilumina tras conocer a una joven librepensadora llamada Clarisse McClellan, que le ofrece otra visión del mundo, despertándole una insaciable curiosidad.

A partir de allí, en un contexto de cuasi-guerra mundial, Montag sufre una revolución personal y decide leer un libro junto a su mujer. El protagonista sigue rebelándose con la ayuda del viejo Faber, un erudito cobarde, y entra en un estado revolucionario, fugándose de la ciudad mientras es perseguido por el “Mechanical Hound”, un perro metálico. Finalmente, encuentra a una comunidad escondida en los bosques que se dedican a memorizar libros para poder recordarlos, en la que cada persona es una obra. Frente a la atomización y represión de la ciudad, Montag encuentra en la naturaleza la alternativa a la caza de brujas, y decide sumarse a ella, dejando su trabajo de bombero quemalibros.

En aquella sociedad distópica, el cómo no era importante; no se sabía el porqué de las cosas. A la gente no le importaba saber, no quería pensar, solamente buscar resultados. Fahrenheit 451 es una gran crítica al poder del Estado, así como a la idiotización y al consumo de masas. Una advertencia, como dijo Bradbury, del macartismo. Un canto a la libertad individual y al amor a los libros.

Como novela no me ha entusiasmado. No se pone interesante hasta la segunda mitad, pero la descripción de la sociedad y ese ambiente permanente de fuego y humo tienen algo único, de ahí que se haya convertido en un clásico. La figura del capitán es detestable, en cambio al viejo Faber se le coge cariño.