La pell freda (2002) de Albert Sánchez Piñol

Enero 2020

La pell freda (2002) de Albert Sánchez Piñol es un extraño thriller -inspirado según he leído en la obra de Lovecraft- que se convirtió en fenómeno en ventas y se tradujo a casi cuarenta idiomas; hoy en día se ha convertido en un clásico de la literatura catalana y dispone de una película. Su lectura fácil, apta para todos los públicos, y su originalidad, hacen de “La pell freda” un buen libro, con el que quedé gratamente sorprendido.

La historia va de un irlandés (del que no conocemos el nombre) que huye a una isla remota del Atlántico Sur tras la independencia de Irlanda, en la que participó pero luego acabó desencantado; él mismo dice “Jo no vaig abandonar la causa; es pot afirmar que la causa em va abandonar a mi”. En ese recóndito, frío y tenebroso lugar le tocará ejercer de oficial atmosférico, y convivirá con Batís Caffó, un hombre de origen alemán que vive en el faro de la isla, habla poco y tiene unas costumbres brutales.

Sin embargo, su trabajo de oficial atmosférico se ve dinamitado debido a las visitas nocturnas de unos anfibios humanoides llamados “granotots”, que atacan a él y a Batís. Así pues, la trama se convierte en una feroz lucha por la supervivencia en aquella isla diminuta en la que siempre llueve y hay niebla. Su mundo cambia en el momento en el que conoce a Aneris, una “granotota” domesticada –con la que ambos fornican– por Batís que le hace cambiar la visión sobre los anfibios.

“La pell freda” es una fábula sobre cómo actuar frente al extranjero (la alteridad, los “granotots”), si guerreando, huyendo o dialogando. A lo largo de la novela, Albert Sánchez Piñol va introduciendo debates filosóficos sin cavilar en exceso, y lo acompaña con una trama llena de acción. Se trata también de una novela circular, en la que la identidad del protagonista se nos revela al final.

Crimen y Castigo (1866) de Fiódor M. Dostoievski

Diciembre 2020

Crimen y Castigo (1866) es la obra más conocida del escritor ruso Fiódor M. Dostoievski, uno de los literatos más influyentes de la historia. Se trata de una novela profundamente psicológica ambientada en San Petersburgo y desarrollada en apenas unas semanas. En “Crimen y castigo” se tratan los “grandes temas de la humanidad” y aparecen una gran cantidad de personajes, entre los que destaca el joven protagonista Raskólnikov, estudiante de Derecho que se ve obligado a dejar la universidad por falta de dinero.

Consumido y atormentado por su pobreza y su miseria moral, a la vez que poseído por pensamientos justicieros y napoleónicos, el protagonista encuentra legítimo cometer un crimen contra una vieja usurera (llamada “piojo” por Raskólnikov), por el bien de la humanidad. A partir de ese trance, Dostoievski desarrolla una tremenda historia que gira en torno a un doble asesinato, en la que todo es una gran desgracia, un dolor absoluto en el alma, un castigo que aparece tras cometer un crimen.

Tras ese acto brutal, el joven estudiante entra un estado de seminconsciencia, marcado por fiebres constantes, paranoias y delirios, hasta que poco a poco va recuperando la cordura. Mientras que Raskólnikov está en estado de shock se da inicio la investigación sobre el crimen y se desarrolla toda la historia, que son en esencia las cavilaciones del joven Raskólnikov –y sus conversaciones con los otros personajes– en cuánto a la psicología y al comportamiento humano. “Crimen y castigo” va de amor, muerte, familia, herencia, crimen, dolor, todo esto elevado a un alto nivel.

En aquella compleja trama aparecen cientos de personajes con personalidades muy variadas, e incluso Dostoievski a veces los escribe con diminutivos o apellidos. Entre ellos destaca el juez Porfirii (una persona inteligente y cruel, amante de la psicología y con el que Raskólnikov mantiene unas orgásmicas conversaciones sugiriéndole que confiese, ya que su autocastigo moral será la peor de las consecuencias), su hermana Dunia (que va a casarse con un empresario llamado Luchin), su madre Pulkeria (dócil, viuda y humilde, como casi todas las mujeres de la novela), Sonia (una joven prostituta que acaba convirtiéndose en la única persona de Raskólnikov, el ejemplo de la bondad en la novela), Svidrigáilov (un viejo libertino y exmarido de la usurera) y otros como su amigo Razumijin y el desgraciado funcionario Marmeládov.

“Crimen y castigo” no es en absoluto una lectura difícil, aunque si es bastante densa, por lo que requiere leerse tranquilamente, dedicando un rato diario sin riesgo de atormentarse. Acompañarla con música clásica rusa es todo un acierto y utilicé como banda sonora a Rachmaninoff y su “Piano Concerto no.2”, lo que me hacía meterme más de lleno aún en la esencia de Raskólnikov, personaje con el que me sentí en ocasiones identificado.

Dostoievski dibuja en Raskólnikov un retrato prácticamente imposible de descifrar, ya que es bondadoso en ocasiones, pero también tremendamente contradictorio y neurótico. Es un joven excéntrico que se cree por encima de las leyes e intenta aplicar sus teorías en la vida real. Raskólnikov cree jugar a ser dios y eso tiene unas terribles consecuencias: contra la Naturaleza uno no puede luchar. Aun así, el protagonista se mantiene firme en sus principios, y finalmente acaba confesando y consecuentemente es deportado a Siberia ocho años. Pero sus ideales siguen firmes y acaba entregado al Amor de Sonia; su querida es la conclusión de que hay un camino humanista fuera de la maldad y la corrupción del hombre. “Ved en lo que únicamente se reconocía culpable: sólo en no haber persistido y haber ido a delatarse”, se expresa al final del libro.

Este libro es una obra maestra que releeré en unos años. Creo que nunca una novela me había atormentado de esta manera, como si estuviese sacando algo de mis adentros con cada línea que leía. El debate principal que plantea “Crimen y castigo” es la justificación del crimen en un mundo racional, del si existen personas superiores a otras; y aunque creamos tener una firme convicción al respecto, la profundidad psicológica y filosófica (existencialista) de Dostoievski nos hace constantemente dudar de nuestros principios.

El Túnel (1948) de Ernesto Sábato

Diciembre 2020

El Túnel (1948) de Ernesto Sábato es una novela psicológica basada en la historia de Juan Pablo Castel, un huraño e irritable pintor que se obsesiona con la enigmática María Iribarne, una chica que contempla uno de sus cuadros con detenimiento. Desde ese momento, el protagonista da inicio a una maníaca persecución “de lo inalcanzable” que acaba desembocando en el asesinato de María. La novela explica a la perfección este turbulento proceso, fruto de la “soledad insalvable” de Castel.

Juan Pablo Castel es un hombre solitario (considera a su soledad “olímpica”) y con talento, que odia a los críticos de arte y desprecia a las masas; “en general, la humanidad me pareció siempre detestable”, dice el protagonista. Pero también se desprecia a él mismo, y es acuciado por el dolor y la desesperanza; sus miedos le persiguen constantemente.

Los análisis psicológicos del pintor Castel son brutales; cada uno de sus pasos y cavilaciones merece una refinada –y existencialista– reflexión. En ocasiones me recordaba a “L’etranger” de Albert Camus, en aquella búsqueda del sentido de la vida, pero que no logra aparecer. Sin embargo, Castel, pese a su pesimismo existencial, es muy proactivo en sus fines y se deja llevar por la extraña pasión por Maria, a la que le dice: “Siento que usted será algo esencial para lo que tengo que hacer, aunque todavía no me doy cuenta de la razón”. A primera vista parece tratarse de amor, aunque oculta muchas otras cosas; seguramente su propia esquizofrenia.

Castel experimenta celos y odio por Allende y Hunter al descubrir que también se relacionan con la incomprensible Maria, una mujer libertina, ciertamente encandiladora, creadora de silencios. Todo esto desespera al protagonista de “El Túnel”, que va perdiendo la paciencia hasta que comete el crimen.

“El túnel” de Sábato es un magnífico libro psicológico, tenso y dramático, muy adictivo, que bajo la apariencia de un relato policial desenmascara el enrevesado y enfermizo comportamiento de Castel, que le lleva a un “túnel” sin salida, un camino solitario. “Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas”, dice Castel a María.

Sobre los acantilados de mármol (1939) de Ernst Jünger

Noviembre 2020

Sobre los acantilados de mármol (1939) de Ernst Jünger es una obra profética que causó un gran revuelo al salir a la luz y anticipó lo que pasaría en la Alemania nazi unos años más tarde. Tras su éxito en Tempestades de Acero, en la que el autor explica en primera persona la experiencia de la trinchera de la IGM con pasión, en los acantilados de mármol se produce un notable alejamiento de sus primerizas ideas nacionalistas.

La historia se basa en la vida de dos hermanos, el narrador y Otón, que trabajan de teólogo-botánicos, investigando plantas y animales del país de la Marina, donde habitan. Ellos viven en la Ermita de las Rudas, desde donde ven los acantilados de mármol, que separan a su país de la Campaña. El conflicto de la obra radica en las relaciones entre estos dos países; el primero invoca al mundo tradicional, institucional, sedentario, alegre y místico; el segundo a los pastores, la barbarie, la hospitalidad.

Mientras tanto, la figura del Guardabosque Mayor va sembrando las dudas y el miedo en la región, y comienzan a ocurrir asesinatos y misterios. El aura de tensión y confusión se va haciendo cada vez mayor, y en esto Jünger explica como ciertos poderes ocultos y lejanos van dominando poco a poco, sutil o brutalmente, haciendo una metáfora del ascenso al poder de Hitler (o de otros tiranos). Aunque cómo advirtió el propio Jünger, caer en estas comparaciones puede resultar confuso. El final es un mundo ardiendo, que debe ser abandonado cruzando el lago.

“Sobre los acantilados de mármol” es un libro alegórico, tenso y zozobrante en ocasiones, que conviene estar muy atento al leer, como en todo lo del escritor alemán. Es fácil perderse debido a la prosa mitológica que utiliza, a la detallada descripción física del entorno y a su ambientación atemporal, que combina diferentes épocas históricas. Los mundos de fábula que retrata Jünger, siempre originales y misteriosos, nos muestran una metáfora del orden versus la barbarie. Personalmente disfruté mucho leyendo, yendo lento y contemplativamente, esperando a que el Mal llegase, como si se tratase de una premonición.

“Si nos hacemos la ilusión de que un día podremos llegar a volar, a partir de ese instante preferimos el torpe salto a la seguridad del andar por caminos ya recorridos”

La soledad del corredor de fondo (1959) de Allan Sillitoe

Noviembre 2020

La soledad del corredor de fondo (1959) de Allan Sillitoe es un compilado de historias dramáticas situadas en los años cuarenta y cincuenta en la Inglaterra industrial. A través de la vida de Colin Smith, el protagonista del primer tercio del libro, Sillitoe, escritor con una biografía singular, nos va introduciendo en ese trágico submundo marcado por los Borstels (correccionales), el alcoholismo, la pobreza y el desamor.

El primero de los relatos es sin duda el más conmovedor y trata del rebelde Smith, un irreverente joven de clase obrera que por un pequeño robo en una panadería es internado en un Borstel, donde descubre su asombrosa habilidad para el atletismo. Mientras Smith corre es capaz de desconectar del mundo y dejar la mente en blanco, liberarse de ataduras, fundirse en la naturaleza; su soledad de corredor le hace reflexionar cómo nunca antes lo había hecho. Las carreras de fondo se convierten en su vía de escape en todos los aspectos, tanto para librarse de sus males como para intentar salir de la cárcel de jóvenes, ya que los policías y gobernadores, a los que Smith odia con toda su alma, muestran admiración por su capacidad para correr.

Luego de “la soledad del corredor del fondo”, en el libro aparecen un conjunto de historias menos relevantes como la del gran Ernest y su relación dos niñas a las que ayuda, la del cuadro de la barca de pesca y la del militar Jim Scaferdale. Todas ellas comparten una idea principal: el rechazo a integrarse en la sociedad.

La soledad del corredor de fondo es una lectura recomendable, aunque dura, para conocer los bajos mundos de la Inglaterra de la Posguerra, un ambiente que resultará familiar si uno ha visto películas de Ken Loach.

“Cuando uno se ha dado un hartazgo del placer de sentirse como el primer hombre de la tierra en una mañana de frío, y ha saboreado el amargor de creerse el último hombre de la tierra en una tarde de verano, al final acaba por ser el único hombre del mundo y no le importa un bledo ni lo bueno ni lo malo”

La conjura de los necios (1980) de John Kennedy Toole

Noviembre 2020

La conjura de los necios (1980) de John Kennedy Toole, ganadora del Pulitzer en 1981, es una novela publicada de manera póstuma por la madre del autor, debido a que éste se suicidó tras ser rechazado por varias editoriales. Esta dramática historia real tiene un ligero parecido al peculiar libro, que narra las desventuras en los bajos fondos de New Orleans del antihéroe Ignatius J. Reilly, un gordo comilón con pensamiento medieval entrado en sus treinta, una especie de “Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso”, dice en él prologo Walker Percy. Los azotes que propina Ignatius al American Way of Life nos hacen disfrutar de esta cómica conjura.

Muchas son las sensaciones que genera esta gran conjura, en la que inevitablemente me sentí identificado con las cavilaciones y experiencias del indómito protagonista. Su crítica a la sociedad estadounidense es tremendamente acertada y divertida, en la que muestra a asquerosos y estereotipados personajes, como su estrambótica y revolucionaria novia Mirna, su neurótica y alcohólica madre, el magnate Levy o la senil Trixie, a la vez que uno se imagina sabanas llenas de esperma, pedos, eructos y extrañas impresiones emanadas por Ignatius. La novela enseña al lector un mundo plagado de hombres y mujeres necios, en el que la lucidez solo aparece en Ignatius, que intenta, como si fuese un discípulo de las consolaciones de San Severino Boecio, devolver la cordura a la humanidad, ya que él mismo se considera “un hombre justo en una sociedad injusta”.

Ignatius es un personaje digno de admirar, aunque también es un gordinflón desagradable y despreciable. Es un hombre maltratado por la sociedad que decide aislarse de la hipocresía para crear su propio universo, en el que reina la Monarquía, el Derecho Divino, la Cristiandad y el “buen gusto y la decencia”, para después plasmar sus singulares elucubraciones en un libro. Ignatius es inteligente y ha estudiado en la universidad, pero se encuentra recluido en casa de su madre, con la que tiene una intensa y complicada relación. Su estética llama la atención, ya que además de ser obeso y depender del estado de su válvula pilórica, viste un ridículo gorro y una camisa de franela, por lo que la gente se ríe de él, pero Ignatius siempre responde con su particular elocuencia, que provoca admiración en sus alrededores. “¿Cómo ha acabado un blanco como tú, que habla tan bien, vendiendo salchichas, dime?”, le preguntan.

Su problema reside en el trabajo, que el detesta, y en la búsqueda y ejecución del mismo se desarrolla la conjura. Simplemente, Ignatius es un hombre de otra época que no logra adaptarse a los tiempos modernos, por lo que organiza motines contra una empresa de tejanos o reparte salchichas en el degradado Barrio Francés de New Orleans. A través de las experiencias laborales de Ignatius, John Kennedy Toole va explicando los submundos de la ciudad del Jazz y nos va dibujando un retrato tragicómico de Estados Unidos, y mientras tanto nos vamos partiendo el ojete; las situaciones son de absoluto descojone. Es un libro que pese al drama que oculta, nos hace desinhibirnos con las desgracias de Ignatius, que en su viaje callejero por New Orleans se equipara a Kurtz en “El corazón de las tinieblas”

“Bueno, bueno, encontraré un empleo, aunque no tiene por qué ser lo que tú llamarías un buen empleo. Quizá se me ocurran algunas ideas valiosas que puedan beneficiar a mi patrón. Puede que la experiencia dé a mi pensamiento una nueva dimensión. Y, con ello, a mi obra. El introducirme activamente en el sistema que critico, será en sí mismo una interesante ironía.”

El paseo (1917) de Robert Walser

Noviembre 2020

El paseo (1917) del escritor suizo Robert Walser es una de las grandes obras de la literatura flâneur, término popularizado por Walter Benjamin para referirse a las experiencias urbanas de Baudelaire. El flâneur es, en esencia, el paseante urbano, y Walser en esta corta y bella novela de cien páginas lo ilustra a la perfección. En la cambiante y frenética ciudad industrial todo llama la atención al escritor; cualquier cosa merece una consideración, desde un roble otoñal hasta un nuevo dentista.

Robert Walser se dedica a pasear por la ciudad mientras explica su visión del mundo. Primero entra a una librería y pregunta por el libro más leído. El librero le informa amablemente de todo, pero finalmente Walser decide no comprarlo, por lo que el vendedor se enfada y le dedica una serie de improperios. Luego va a hacer gestiones al banco, visita jardines y huertos y a una señora que le da de comer a cambio de conversación.

Todas estas anécdotas son vividas por el escritor como un viaje que incita a la reflexión y al descubrimiento personal. Walser, siempre elocuente y cortés, habla de sus gustos y pasiones, de la gente que observa y de la arquitectura que contempla, a veces maravillado, como si el mundo se tratase de un cuento. Se ríe, habla solo o con otros personajes urbanos, y divaga sobre la vida errabunda del paseante.

“El Paseo” es un gran texto para entender al concepto del flâneur y para profundizar en el interesante paseo urbano, contrario al “commute”, en el que la ciudad solo sirve de paso para ir al trabajo. El libro termina con esta frase, que da para pensar: “Me había levantado para irme a casa; porque ya era tarde, y todo estaba oscuro”