El infinito viajar (2005) de Claudio Magris

Diciembre 2020

El infinito viajar (2005) del italiano Claudio Magris es a la vez un libro de viajes y un ensayo, que recoge sus artículos en el periódico italiano Corriere della Sera. Cada capítulo está dedicado a un lugar, empezando por España, pasando por Europa y acabando en Asia y otros lugares remotos, y a través de sus observaciones Magris nos habla de filosofía viajera y literatura. En este sentido, es un libro complicado, del que para comprenderlo bien se necesita haber leído mucho y haber viajado mucho, ya que las referencias incluyen a autores como Cervantes, Gunter Grass y Dostoievski.

Más allá de sus eruditos comentarios sobre el mundo, Magris nos da algunas pautas del viajero culto, que se interesa por el poder y la trascendencia del movimiento. La vida, según Magris, es viajar, vivir y escribir, de ahí el “Infinito Viajar”, ya que nunca dejamos de movernos y aprender. El escritor del “El Danubio”, novela que tengo pendiente, sugiere que existen dos tipos de viajeros; el clásico que vuelve a la Patria como el hijo pródigo y Ulisses; y el viajero que va hacia adelante, de raíz moderna, nietzscheana, que va camino hacia la muerte, hacia el cambio absoluto

“Viajar sintiéndose siempre, a un tiempo, en lo desconocido y en casa, pero a sabiendas de que no se tiene, no se posee una casa. Quien viaje es siempre un callejeador, un extranjero, un huésped (…) No se puede poseer verdaderamente una casa, solo detenerse en ella”.

“La butaca y la biblioteca te hacen volverte un hombre sin atributos. Prefieres el mar que las olas. Quien viaja sobre el papel se desacostumbra imperceptiblemente a la vida”.

“En el viaje, desconocidos entre gente desconocida, aprendemos en sentido fuerte a no ser Nadie, comprendemos concretamente que no somos Nadie”

La invención del viaje: la historia de los relatos que cuentan el mundo (2019) de Juliana González-Rivera

Octubre 2020

La invención del viaje: la historia de los relatos que cuentan el mundo (2019) de Juliana González-Rivera es una biblia de la literatura de viajes, fruto de transformar una tesis doctoral en un libro ameno y extremadamente interesante, con un torrente de citas inabarcable.

Es un libro que merece ser ampliamente debatido y comentado, pero que en esencia nos quiere explicar que el viaje, y consecuentemente su traslación al papel, es inherente al ser humano, y que éste ha sido clave en el desarrollo de prácticamente todo. Los viajeros egipcios que se adentraban en África, los periplos de los griegos clásicos, las peregrinaciones, los viajes naturalistas, las expediciones a las cuencas del Nilo… todo ello fue escrito, relatado, comunicado, y ayudó a entender mejor el mundo y a sus habitantes.

La autora va explicando y contextualizando las grandes obras de la literatura de viajes, organizadas según género y época histórica. Y es que el viaje, un concepto con miles de significados -una “metáfora de todo”- ha sido concebido diferente según el momento de la historia. Los motivos variaban enormemente, los viajeros cambiaban y encontraban razones diferentes para viajar, sea para fines comerciales o religiosos. La tendencia ha ido de la necesidad al placer, al “partir por partir”.

Muchas de las grandes obras de la literatura ilustran en cierta manera un viaje, como la Odisea de Homero, la Eneida de Virgilio, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, la Divina Comedia de Dante Alighieri, Cosmos de Alexander von Humboldt y el Corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. También otras de Melville, Verne, Stevenson, Darwin, Stendhal… Todas estas obras y muchas más están explicadas en “La invención del viaje”

El libro me ha sido útil para conocer algunos detalles de las “Sagas” vikingas, que significa “lo dicho, lo contado” y que tratan viajes, exilios y conquistas. También he aprendido sobre el Grand Tour europeo, el precursor del Erasmus actual, un viaje que hacían los aristócratas europeos para mejorar su formación. Y en general sobre mil detalles más.

“La invención del viaje” es una biblia de los viajes y una justificación del papel del relato (y del viaje mismo) como acción inherente del ser humano. Pero más aún es la idea de que el viaje es prácticamente inconcebible sin su escritura. Muchas teorías y frases memorables me llevo de este magnífico libro. El viaje es fuga y regreso, la historia es o viaje o lucha.

Superpotencias de la Inteligencia Artificial (2018) de Kai-Fu Lee

Mayo 2020

Una buena lectura de cuarentena. El reputado informático y empresario Kai-Fue Lee muestra en este libro la carrera tecnológica entre China y Estados Unidos, centrada en la llamada IA (Inteligencia Artificial), seguramente el avance más importante de la especie humana de los últimos siglos. En un mundo en el que Estados Unidos llevaba el liderazgo absoluto, con el dominio de Internet y Silicon Valley, China ha logrado afianzarse como potencia tecnológica, y muy posiblemente se ponga en cabeza en los próximos años. La historia del país asiático es singular; si hace dos décadas solo había conexión a internet para un tercio de la población, hoy se trata del mercado más emergente.

Los datos parecen ser la clave, y los chinos están más predispuestos a darlos por un supuesto bien común, en cambio, en Europa y en Estados Unidos, la gente es más reticente con su privacidad. Esto muestra las diferencias entre la cosmovisión china, más basada en la colectividad y la diligencia, y Occidente, en el que destaca el individualismo. Todo esto lo ilustra un quehacer histórico: los chinos, han preferido la “copia” y seguir a los maestros; la grandeza se logra a través de los conocimientos de los más sabios. En la cultura occidental, esta grandeza se consigue con el cuestionamiento de la verdad y el debate, como bien enseñaron los griegos.

A los chinos les acusaron de copiones al principio. Y todo esto está en nuestro imaginario colectivo… ¿Quién no relaciona un producto chino con la imitación? ¿Pero qué tiene de malo copiar? Es la única opción que tenían. Lo chino era visto como lo barato y de mala calidad, bueno, y sigue viéndose así, pero cada vez menos. En cambio, lo americano siempre era trangresor y buscaba cambiar el mundo. Pues bien, los chinos ya no son los de antes y tienen un internet gigantesco, con un mercado de 1400 millones de personas y con datos de todo lo inimaginable. El capitalismo chino es feroz y no descansa, pero no se camufla con el buenismo de Hollywood. Lo que quieren, tal y como expresó Deng Xiaoping, es el “enriquecerse es glorioso”.

Hoy en día, los siete gigantes corporativos de la IA son Google, Facebook, Amazon, Microsoft, Baidu, Alibaba y Tencent. Las cuatro primeras son americanas y las tres últimas son chinas. Como nos damos cuenta, nuestros datos pertenecen a compañías de Estados Unidos. En los próximos años asistiremos con fiereza a esta disputa tecnológica y empresarial por los datos y por la Inteligencia artificial entre estos dos imperios, veremos a la vez como la IA está cada vez más presente en nuestras vidas.

Las tres primeras partes del libro hablan sobre esto, pero seguidamente Kai-Fui Lee introduce la cuestión de las distopías y las utopías, del miedo a que la tecnología produzca un mundo más desigual. La brecha digital entre los países que despunten en la IA y los que no será bestial, al igual que lo será dentro de los propios países. Así que si este mundo es inevitable, y con el coronavirus parece más que evidente, necesitamos darnos cuenta de que la IA debe ser regulada y que se deben solucionar estas oscuras cuestiones para no acercarnos a Matrix.

Paradójicamente, el investigador tuvo una iluminación cuando le diagnosticaron cáncer hace unos años. Allí se dio cuenta que por mucha tecnología que tuviese, lo único que le quedaba era el amor y su familia. Y esta es la bondadosa recomendación de Kai-Fu Lee: la IA está bien y mejorará el mundo, pero debemos estar preparados para luchar contra sus efectos perversos. La naturaleza humana está lejos de convertirse en un dato.

Castellio contra Calvino: conciencia contra violencia (1936) de Stefan Zweig

Abril 2020

Castellio contra Calvino: conciencia contra violencia (1936) de Stefan Zweig. Un buen ensayo sobre la tolerancia, un manifiesto por la libertad de “los hombres de espíritu”. Con elocuencia y pasión, el prolífico escritor vienés narra la historia del ascenso al poder del sátrapa Calvino en la época de la Reforma protestante, que convierte a Ginebra en una dictadura teológica. En un momento en que las diferentes Iglesias se pelean entre sí y se queman a herejes en la hoguera (como al quijotesco Servet), aparece el librepensador Castellio, para plantar cara a Calvino y abogar por la libertad del espíritu y la tolerancia, humanismos que no existen en esa desordenada y sangrienta Europa del siglo XVI.

Sin duda alguna, “Castellio contra Calvino” es un ensayo-culebrón muy recomendable, que habla de las disputas bíblicas del cristianismo, de la desconocida historia de Castellio (de aquellos que escriben en la sombra y buscan la paz) y de los peligros de aquellos que proclaman liberar al pueblo para convertirse luego en tiranos (un clásico en toda la historia).

Juraría que leí partes del libro cuando estudiaba en la Universidad, en una asignatura con Quim Brugué. Esta vez me ha gustado más, y me ha hecho relacionarlo con el corona virus, como con todo en nuestras vidas.

Es como si el covid19 fuese la locura de Calvino en Ginebra, el microbio del fanatismo y la intolerancia. Con la excusa del virus se crea un sistema de control (creado en base a la tecnología y a los vecinos) y la represión (las multas de la policía). Si interpretas mal la biblia, el ostracismo o la hoguera te espera. Si sales a pasear individualmente, pagas 600 euros. El primero es un autoritarismo irracional basado en la interpretación de la fe; el segundo es un autoritarismo sanitario para frenar la curva esa de los cojones y no saturar el sistema sanitario, pero que sin embargo, permite un semidesconfinamiento en aras de la economía. Sé que el paralelismo es un poco maléfico y demagogo, pero lo sorprendente, sin embargo, es que estamos en “democracia” y que la voluntad general es el #quedateencasa y el aplauso de las 8. Obviamente toca quedarse en casa y hacer lo posible para frenar esto, pero es interesante divagar en cómo podemos ser tiranos y librepensadores a la vez en tiempos en los que los niños son armas biológicas

Retrato del libertino (1996) de Antonio Escohotado

Julio 2020

Retrato del libertino (1996) de Antonio Escohotado es una colección de pequeños ensayos que tratan la figura del libertino, aquel que “concibe a la salud aceptando la corporeidad como inmediatez del espíritu”; es una especie de estudio filosófico de algunos quehaceres libertinos como la promiscuidad, las drogas, la “automedicación”, la ludopatía y la eutanasia. Así pues, el libertino no es únicamente aquel que se entrega devotamente a los ritos de Eros, sino el que disfruta del placer de la vida y busca las fuentes de los placeres ocultos, desprestigiados socialmente.

El primer ensayo, el más largo, habla de la gran novela erótica (My Secret Life) de Walter, un libro –prohibido en su época– que relata experiencias sexuales con más de dos mil mujeres en la Inglaterra victoriana. “Placer es sensación desprovista de dolor, esfuerzo consentido”, explica Escohotado, y resumidamente, “My Secret Life” habla de “como no sufrir más de la cuenta el mal de amores”; el paraíso está “en el disfrute de coño y picha”. “Darse gusto –sobre todo comiendo bebiendo y copulando– resulta sencillo, renovable y duradero”. Pero el libertinaje no es únicamente una cosa masculina, sino que en “Memorias de una cantante alemana”, libro supuestamente escrito por la cantante alemana Wilhelmine Schröder-Devrient, también narra todo tipo de episodios sexuales. “Si la libertad es la sustancia del vivir, el amor representa su sentimiento (…) los libertinos dignos de crédito aman constantemente”, dice Escohotado.

El segundo ensayo, sobre bioética, es un alegato contra la hipocondría y la aprensión, perfecto para tiempos covidianos donde todo se manifiesta con el miedo; entonces, el conocerse a uno (física y mentalmente) es el mejor antídoto contra el miedo. “La autonomía es lo menos gratuito de este mundo, y si no se conquista cotidianamente lleva en seguida a situaciones de agravio y servidumbre”, explica el filósofo. En definitiva: somos psicosomáticos y debemos aprender a cuidarnos a nosotros mismos más allá del sistema de salud. Para conservarse activamente, Escohotado ha llevado un estilo de vida aparentemente poco saludable: fuma dos paquetes de tabaco diarios desde los 15 y ha tomado todo tipo de drogas por placer y por experimento. Pero conoce trucos del buen vivir, como el ayuno, el aceite de oliva y el rechazo de la comida basura. Al final de dicho ensayo, cita la frase de Jünger que dice: “En todo momento y en todo lugar del cambiante paisaje están escondidas fuentes primordiales de energía, y por debajo de los fenómenos fugaces hay manantiales de abundancia (…) El soberano que dispensa una salud extraía de residencias inexpugnables no es el médico, sino el enfermo. Y él, el enfermo, sólo está perdido cuando pierde acceso a esas fuentes”

El tercer ensayo habla sobre la ludopatía explicando sus lejanos orígenes, y seguidamente el autor hace una serie de planteamientos sobre lo que considerar adicciones y enfermedades. El cuarto va sobre algunas de sus experiencias con las drogas, de los buenos y malos viajes. Y el quinto va de la eutanasia y la dignidad humana de morir mejor. Por último, los dos últimos son entrevistas a Ernst Jünger, uno de sus padres ideológicos, y a Hoffman, el creador del LSD. Ambas entrevistas tratan principalmente de las drogas, y Escohotado pregunta con curiosidad a estos dos grandes viejos que viven aislados.

El libertinaje de Escohotado es parecido a la idea de la emboscadura de Jünger: a través de la autonomía individual el hombre se libera. “Retrato del libertino” es un manifiesto por los placeres ocultos, por el hedonismo. Un pequeño manual para vivir bien y no sentirse moralmente mal. Escohotado es un tipo muy polémico que cuesta un poco de leer debido a sus divagaciones y a su mezcolanza humanidades, pero piensa al margen, diferente a lo que estamos acostumbrados.

La emboscadura (1951) de Ernst Jünger

Junio 2020

La emboscadura (1951) del filósofo alemán Ernst Jünger es un extraño ensayo filosófico basado en capítulos cortos, que trata sobre la idea de la “emboscadura”, el acto de huir e irse al “bosque”. Publicada tras la Segunda Guerra Mundial, la esencia de la obra es el papel del “hombre singular soberano” frente a las masas; de su libertad frente al miedo; del poder del individuo frente al colectivo. Como digo, es un ensayo filosófico, muy ético, rarísimo e inclasificable, y apenas he encontrado información ni reseñas en Internet. Hay tan solo un ejemplar en Barcelona que fui a recoger a la biblioteca del Carmelo.

A primera vista, la emboscadura parece una divagación del autor, pero con el transcurso de la lectura -que me iba dejando atónito- se iba desarrollando un hilo conductor. Pero al tratarse de capítulos tan cortos y a la vez tan variados, me perdía constantemente. La primera parte trata ligeramente sobre la farsa de la democracia y de las elecciones; cuando en un sistema dictatorial todo el mundo vota “sí”, votar “no” es un problema enorme, pero cuando el“no” se convierte en un acto consciente, libre y rebelde, el hombre se embosca.

El emboscado sale “del mundo vigilado y dominado por la estadística, y se pregunta si la persona singular soberana es lo bastante fuerte como para poder correr tal riesgo”. ¿Es realmente posible tomar un camino diferente en nombre de la libertad? El emboscado es un individuo aislado, pero no en un sentido ascético. El emboscado no romantiza el hecho de irse a los “bosques”. El emboscado va en busca de una libertad “atemporal”, de aquella libertad que siempre ha existido en los humanos, ya que el bosque es “sobretemporal”.

Mientras vas avanzando en la lectura, la emboscadura se transforma en una lucha contra el miedo, en un manual para sobrevivir al mundo de la post Segunda Guerra Mundial, en el que la “técnica” se lo lleva todo por delante; pero no debe entenderse a la emboscadura como “una forma de anarquismo dirigido contra el mundo de las máquinas”. Jünger va tratando temas muy diversos desde la perspectiva de la “emboscadura” como las armas, el nihilismo, el poder, la existencia, la propiedad… En definitiva, parece que el emboscado es la fuerza creadora en el mundo “técnico”. Dice Jünger que “vivimos en unos tiempos en que resulta difícil distinguir la guerra de la paz”, y frente a la sociedad de masas, “el auténtico problema está, más bien, en que una gran mayoría no quiere la libertad y aún le tiene miedo”.

Dicho esto, no estoy seguro de haber hecho la lectura idónea, pero seguiré leyendo al gran Jünger, uno de los autores más interesantes y eclécticos del siglo XX. Aunque este libro no lo recomendaría en exceso.