Budapest y el gran Danubio

Agosto 2015

Budapest nació hace 150 años con la unión de Buda, la parte oeste del Danubio, y Pest, la parte este. El imponente río parte la ciudad en dos.

Es claramente una de las centros emergentes en Europa central y del este y constituye un misterio para muchos de nosotros. Se trata de una ciudad intensa, bastante grande y resulta fácil ubicarse. En Budapest viven casi 2 millones de personas, lo que la hace el centro cultural, económico y político del país.  

La zona de Pest, la más importante, aglutina a la mayoría de la población. Allí está la hostelería, la zona fiestera y los barrios obreros. La zona de Buda, por otro lado, es más pija, cara y monumental. 

Budapest tiene una serie de monumentos emblemáticos como el Parlamento (enorme y precioso de noche), los miradores de Buda y la gran Sinagoga. Y el lugar que posiblemente me gusto más era un lago artificial en el centro de la ciudad, en el que la gente iba con sus cervezas y mojaba los pies.

En el lago, mientras tomaba una cerveza.

A diferencia de Praga, dónde hasta en las zonas humildes se veían casas de colorines como si estuvieses en un cuento de hadas, en Budapest se observa al salir del centro una considerable degradación. 

En nuestro barrio hay edificios en muy mal estado, con calles sucias, pobreza y mucha adicción a las drogas. De manera acentuada, observé un notable consumo de alcohol y de otras drogas como la heroína, viendo muchísimos botellines de vodka y varias jeringuillas a lo largo de mi estancia. 

Los húngaros, antiguos magiares que provenían de las estepas euroasiáticas y montaban a caballo, son un pueblo bastante único. Tienen fama de inventores, crearon el cubo de rubik, el bolígrafo convencional y descubrieron la vitamina C. 

El idioma que utilizan es extremadamente complicado. El húngaro no proviene de las lenguas indoeuropeas y apenas tienen similitudes con otros idiomas. El origen está expuesto a debate y aún no se conocen sus orígenes con precisión, como el euskera. Se dice que viene de los Urales. En líneas generales resulta un idioma extremadamente difícil de dominar hasta para los propios autóctonos: tiene 14 vocales y todas se pronuncian diferente.

El hostal de Budapest era el peor hasta el momento. No tenía ni rótulo en la entrada. Las habitaciones estaban relativamente bien, pero todo lo demás estaba en muy mal estado. Tenía una especie de sótano que parecía un club de stripteases: muy oscuro, viejo, con zonas destrozadas y sofás destripados. Las duchas son de la edad piedra y me cargué una al llegar.