Barcelona, ciudad rebelde y global

Abril 2015

El barcelonés común de los barrios populares, así como una gran parte de las habitantes de las ciudades y pueblos vecinos, han visto disminuir su nivel de vida desde el inicio de la crisis económica en 2008.

Es famoso el artículo publicado por El País en 2013, titulado Crece la Barcelona pobre, en el que se explica con la ayuda del siguiente mapa los cambios producidos en la renta de los habitantes barceloneses. La brecha social y la desigualdad entre clases, se hace más grande tras el estallido de la crisis y se acentúa con el paso de los años: los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

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A todo esto Barcelona, y España, crecieron de manera disparatada desde la década del 2000, cuando comenzaron los buenos tiempos de la construcción que fue formando una burbuja inmobiliaria que desembocó en la crisis económica capitalista que nos mantiene en la miseria y que apenas hay grandes signos de recuperación.

No obstante, Barcelona comenzó, gracias al boom de la construcción -íntimamente ligado al sector del turismo- a albergar masivamente a turistas y ha creado en la ciudad un centro de negocios internacionales.

Barcelona se ha convertido en un centro de inversiones a nivel mundial. Hoy en día es la quinta ciudad más turística de Europa. Se ha establecido el turismo masivo como fuente de crecimiento económico.

De los 7,5 millones de turistas que visitaron Barcelona en 2014, el 80% fueron extranjeros. En el 2000 visitaban la ciudad 3,1 millones, prácticamente la mitad.  En la actualidad, más del 50% de los turistas son procedentes de Europa, frente a un 25% de otros países y un 20% del Estado español.

Barcelona también es una de las capitales mundiales en cuanto a celebración de reuniones internacionales, ocupando el cuarto lugar. Se celebran alrededor de 2000 reuniones, como por ejemplo el Mobile World Congress, el más importante en comunicación móvil, o el Salón del Automóvil.

Nos encontramos con que: 1) el sector de servicios ocupa casi el 90% de los trabajos de los barceloneses; 2) es una de las ciudades con más consulados del mundo con un total de 98; 3) hay una tasa de paro de 16,4%, inferior a la media española y catalana; 4) es la ciudad mediterránea líder en destinación de pasajeros de cruceros, con un total de 2,6 millones; 5) es la 9º ciudad del mundo en cuanto a reputación global según el Reputation Institute.

Las ciudades se han convertido -más que nunca- en los grandes centros económicos del mundo. El término ciudad global, acuñado por la socióloga neerlandesa Saskia Sassen, hace referencia a aquellas ciudades plenamente globalizadas y urbanizadas que comparten unas determinadas características, enmarcadas en 5 variables que la consultora mundial A.T Kearney estipula que son: 1) el compromiso político, 2) la experiencia cultural, 3) el intercambio de información, 4) el capital humano y 5) la actividad de los negocios.

La ciudad se encuentra en la actualidad en el puesto 24, con un total de 26.7 puntos según los indicadores de A.T Kearney. Por tanto, Barcelona es una ciudad importante a escala mundial. 

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Pese a todo esto, 

¿Cuál debe ser el “modelo Barcelona”?

¿Un modelo basado en el turismo masivo y la degradación del medioambiente?

¿Un modelo en el cuál se margina a la clases populares cada vez más?

¿Un modelo de turismo de sex, drugs and alcohol?

¿Un modelo en el cuál la brecha social es cada vez más grande?

¿Un modelo basado en la desmantelación de los Centros Sociales?

¿Un modelo basado en la gentrificación?

¿Un modelo con una fuerte dependencia externa?

¿Un modelo no diversificado?

La gentrificación según Wikipedia es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva. Barcelona no está exenta de la gentrificación; el caso del Raval es explicativo.

Dicho barrio, que forma parte del casco antiguo barcelonés, se ha convertido en un lugar de emprendedores para las clases medias creativas, fenómeno que ha provocado una subida de precios al alza en la zona y a obligado a la población autóctona a irse. En el Raval encontramos por una parte esta clase media creativa, y por otro lado a una creciente inmigración, principalmente asiática (50% del total) que vive en unas condiciones de vida muy bajas. 

¿Regeneración urbana o regeneración neoliberal? ¿Donde queda el barcelonés de toda la vida que no puede pagar el alquiler?

Los vecinos de la Barceloneta están hartos del “modelo Barcelona”. Lo han vivido en primera persona. Se ha establecido una lucha vecinal contra el turismo masivo que ensucia, no deja dormir y se aposenta en pisos turísticos irregulares. Los vecinos proponen un decrecimiento económico, un cambio en el “modelo Barcelona” del turismo. Un turismo sostenible y respetuoso con los ciudadanos.

Otro ejemplo es Torre Baró, posiblemente el barrio más marginado de Barcelona. Situado en la periferia de Barcelona, dentro del distrito más pobre (Nou Barris), sus vecinos sienten un olvido por parte del ayuntamiento. Apenas tienen servicios públicos y viven una realidad completamente distinta.

Las ciudades, sin embargo, responden con rebeldía.

El influyente geógrafo marxista David Harvey considera a las ciudades como objetos de reflexión utópica y revolucionaria. En el libro Ciudades rebeldes: del derecho de la ciudad a la revolución urbana, Harvey plantea el dilema de las ciudades, en el que explica que además de ser históricamente subversivas son también grandes centros de acumulación capitalistas.

Para ello, el autor plantea las siguientes preguntas ¿A quién corresponde el control de la urbe, a los financieros y promotores inmobiliarios, o al pueblo? ¿Cómo podemos convertir a las ciudades en urbes socialmente más justas y ecológicamente más sanas?

Barcelona ha sido históricamente una ciudad revolucionaria. Un ejemplo lo tenemos ochenta años atrás, en el 1936, cuando la ciudad condal estaba dominada por la autogestión y el comunitarismo, como explica Orwell en Homenatge a Catalunya.

Por un lado existe una red asociativa importante, desde asociaciones de vecinos y asambleas hasta los centros sociales ocupados. Por otro lado, Barcelona es una ciudad con una gran acumulación capitalista basada en el turismo masivo y los negocios internacionales.

Barcelona se ha convertido en una ciudad excesivamente dependiente de la economía extranjera.

¿Qué pasará con el “modelo Barcelona”?

Lo principal sería aprovechar los recursos y la situación, y poner los intereses de la gente en primera fila.

Un modelo ecológico sostenible, evitando catástrofes como el Hotel Vela. Un modelo con tejido asociativo, que no cierre CSO’s. Un modelo más diversificado, que no dependa tanto del turismo. Un modelo que cree ocupación digna y no precaria. Un modelo donde todos los ciudadanos tengan los mismos derechos. Un modelo alejado de la estrategia neoliberal privatizadora que beneficia al gran capital. Un modelo donde no se margina a los pobres y a la periferia. Un modelo sin especulación urbanística.