En Venecia empiezan y terminan viajes

Agosto 2015

Nuestro viaje acabó en la Comune di Venezia. Teníamos un vuelo en un par de días. Estábamos realmente agotados tras el trote de los últimos días, por lo que nos tomamos a la ciudad con mucho relax. Encontramos alojamiento a las 11 de la noche gracias a unas chicas polacas, ya que nosotros nos íbamos a quedar a dormir en la estación de trenes, que a nuestra sorpresa cerraba a media noche. Así pues, las acompañamos a un cámping a las afueras, en las que por un módico precio dormimos un par de noches.

Venecia es un conglomerado de islas impresionante. En un pasado fue una ciudad imperial, con relaciones comerciales con todo el mundo y lugar donde Marco Polo empezaba la Ruta de la Seda. Esa historia le daba pasión y romanticismo a la laberíntica, preciosa y carísima Venecia. Es realmente muy fácil perderse y el uso del mapa era fundamental. Todo resulta hipnotizante y el paisaje son canales y plazas presididas por iglesias católicas, con turistas husmeando en todas las esquinas. 

Paseando por Burano

Además del turismo en la ciudad en sí, que es mucho más grande de lo que parece, visitamos las islas de Murano y Burano. La primera es una gran centro de producción de vidrio, y la segunda es un pueblecito de pescadores repleto de casas de colorines. Personalmente lo considero una visita obligatoria, aunque los vaporettos (el transporte “público” en barco por Venecia) cuesta 20 euros el día.

La visita en Venecia consistió en descansos en los bordes de los canales llenos de góndolas, en uno de los cuales casi me caigo y me mojé un pie por las malditas escaleras resbaladizas. 

Allí acababa mi viaje por Europa Central y del Este, en el que en unas tres semanas avanzaba de Varsovia hasta Venecia mediante buses, trenes y autostop, durmiendo en hostales, casas de locales o al aire libre, y constituía mi primera experiencia aventurera, por unos 800 euros.

Las peripecias fueron en general una gran experiencia y un gran aprendizaje vital, una manera de crecer y madurar, de improvisar, de conocer gente, de aprender idiomas y de abrir nuevos horizontes.