Kobuleti, la República de Adjaria y el Mar Negro

Mayo 2019

A unas dos horas de Kutaisi en Mashutka se encuentra Kobuleti, una ciudad de unos 20 mil habitantes situada a las orillas del Mar Negro.

Kobuleti es una ciudad costera de 13km de largo, con una parte nueva que esté en plena construcción. La parte vieja resulta más agradable, con diferentes mercados, casas de cambio con símbolos del dólar y lugares para pasear.   

Georgia se está urbanizando masivamente y la zona donde me hospedé estaba lleno de pequeños hoteles. 

La sensación era que todo era muy nuevo y estaba construido con materiales de poca calidad. Consistía en georgianos que compraban un terreno y construían sus propios hoteles. 

También había hoteles grandes con pasajes orientales de cañas de bambú, pero ese tipo de negocios gigantes normalmente suelen ser caldo de cultivo para el lavado de dinero y la corrupción, aunque hagan avanzar al país. 

La apariencia lo es todo cuando se está progresando económicamente. El horterismo y los nuevos ricos van de la mano.

El Mar Negro, que por lo que me contaban era un pequeño desconocido para Georgia, comenzaba a convertirse en un destino turístico. 

La gente disfrutaba el sol y playa y estaba aprendiendo a nadar en un mar relativamente peligroso. 

Desde el hotel de Kobuleti.

El Mar Negro en la costa de Kobuleti se parecía al Mar Mediterráneo. Era un litoral estrecho con piedras. El mar tenía medusas diminutas. Una noche hicimos una hoguera.

Me explican de la peligrosidad del mar, conocido por sus poderosas corrientes y su profundidad. 

Cada año los servicios de rescate georgianos tenían que salvarle la vida a algún confiado que, seguramente bajo un estado etílico, decidía lanzarse a este tempestuoso mar y no lograba salir por si solo. 

Una vez, hablando con una turca que vivía en una ciudad costera del Mar Negro (turco) me explicaba que no le gustaba. Era feo, desagradable y siempre hacía mal tiempo. 

El Mar Negro es otro gran desconocido y sirve de frontera entre Turquía, Bulgaria, Rumania, Ucrania, Rusia y Georgia. De alguna manera ejerce el papel de Estambul pero por mar, intentando dividir la europa continental del gran oriente medio. 

Mirando al sur.

El Danubio, el gran río europeo, desemboca en el Mar Negro. 

Sin embargo, el atardecer en Kobuleti era precioso. Veíamos caer al sol desde la playa, desde la cual se observaba Batumi y las montañas turcas al sur, así como la poderosa cordillera caucásica al norte.

Kobuleti es conocido por ser un destino turístico armenio, que llenan los hoteles de la ciudad en la época veraniega. Los propios armenios han hecho una canción en honor a la ciudad llamada «Lady Kobuleti«, una historia sobre una mujer-sirena.

La paradoja es que está grabada en el lago Sevan, el más grande de Armenia, y los cantantes Ando y Rafo parecen el Cigala y 2PAC.

Esta curiosa ciudad costera se ubica en Adjaria, una región con un estatus especial en Georgia. Se trata de una República Autónoma, fundada en 1923 para proteger a la minoría musulmana del 10%.

Este estatus legal se concedió tras el Tratado de Kars en 1921, que establecía unas bases de amistad entre la recién nacida Turquía y las nuevas repúblicas caucásicas de la Unión Soviética.

Bandera de la RASSA. Vía Wikipedia.

Después de la Primera Guerra Mundial Adjaria fue invadida por turcos y británicos, pero luego volvió a manos georgianas, bajo el nombre de República Autónoma Socialista Soviética de Adjaria.

En Adjaria se produce gran cantidad de y es el lugar del famoso Kachapuri Adjarian.

Tiene un clima subtropical y refleja la diversidad climática de Georgia.

Una noche en Kobuleti se nos fue un poco de las manos tras una Supra y estuvimos de visita nostálgica por las calles de su ciudad.

Cuando el sol cae en Kobuleti.

Nuestros guías, un georgiano y un catalán residente en Georgia, nos enseñaron ligeramente el significado que tenía Kobuleti para la celebración de cursos de formación de Erasmus + que estábamos realizando.

Los perros callejeros nos perseguían pidiendo comida.

Al igual que en Marruecos, me sorprendía el excesivo uso del teléfono móvil que utilizaban en Georgia, para llamadas por teléfono o videollamadas.