Los conflictos armados en Asia

Abril 2017

Introducción

En la actualidad, de acuerdo a los datos de la Base de Datos de Conflictos y Construcción de Paz de la Escola Cultura de Pau, en Asia hay un total de 11 conflictos armados activos, siendo esta la segunda región del ranking después de África, que tiene un total de 13.  La gran mayoría de conflictos armados se producen en estas dos regiones, mientras que habitualmente la agenda internacional pone el foco en los acontecidos en Oriente Medio, región en la cual hay 6 conflictos armados actuales.

¿A qué se debe esto? De acuerdo a J. Urgell “el interés de los medios de comunicación normalmente se ha centrado en su potencial económico y turístico, y en los desastres  de tipo natural (tsunami) o sanitario (grive aviar)”. Además, Benjamin Reilly lo sintetiza explicando que la agenda está centrada en la península de Corea y en el Mar de la China de la Meridional, lugares donde las grandes potencias (en este caso principalmente China y Estados Unidos) tienen intereses, mientras que el sudeste asiático y el Asia pacífico está, en cierta manera, olvidado, pese a los enormes problemas  y retos que acontecen en materia de conflictos intraestatales, procesos de democratización y modernización y cambios en la legalidad internacional, entre otros.

Los conflictos armados: características y perspectivas

2.1. Los conflictos internacionales

El derrumbamiento de la Unión Soviética y el consecuente fin de la Guerra Fría produjeron importantes cambios en el Sistema Internacional. Uno de ellos fue el relacionado con el estallido de nuevos conflictos armados y tensiones político-territoriales, cada vez más diversificados.  Una gran cantidad de conflictos estallaron. Mientras que en 1970 había activos 28 conflictos y en 1980 había 39, en 1990 hubo 46, y en el momento más dramático (1993), un total de 55.

En la actualidad, la cifra se encuentra en alrededor de los 35.  En la etapa de post guerra fría los conflictos armados cambiaron sustancialmente, caracterizados por diferentes contextos y actores participantes y  nuevas formas de violencia.  El clásico conflicto interestatal quedó atrás y se fue transformando hacia los de carácter intraestatal. Estos nuevos conflictos se han vuelto multicausales, se utilizan más las armas menores y la violencia unilateral se dirige hacia la población civil.  También es notorio el hecho de que ha habido un proceso de internacionalización de los conflictos intraestatales (el 74% están internacionalizados)

2.2. Los conflictos asiáticos

Asia no está exenta de cambios. Fijémonos, en primer lugar, en la evolución de la conflictividad armada en la región desde el fin de la Guerra Fría hasta la actualidad, de acuerdo a los informes anuales que publica Peter Wallensten con los datos del Uppsala Conflict Data Program. Podemos ver un estallido feroz del 89 al 91, y a partir de allí, cierta estabilidad pero con tendencia al descenso.

Tabla 1: Conflictos armados en Asia

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Una vez establecida una radiografía general de los conflictos armados vamos a intentar caracterizarlos, centrándonos en nuestro caso de estudio (Asia). Una primera tipología la basaremos en las explicaciones expuestas por J. Urgell. Según el autor, los conflictos de la región se pueden diferenciar entre aquellos vinculados a cuestiones identitarias y a los relacionados con el poder.  

En primer lugar, los relacionados con la identidad se pueden dividir entre dos clasificaciones. Por un lado, los verticales, “que enfrentan a un grupo armado de oposición y a los cuerpos de seguridad de un Estado”. Por otro lado, están los horizontales,  que “son enfrentamientos comunitarios, alentados o no desde el Estado o desde determinados grupos armados, y pueden estar motivados por cuestiones ideológicas, identitarias o de recursos.” En segundo lugar, los relacionados con el poder se pueden dividir entre “luchas por el acceso al gobierno”o bien transiciones de muchas índoles, en materia de procesos de modernización, democratización o independencia.

Urgell también da énfasis a la noción de conflictos prolongados, de acuerdo a la terminología de Edward Azar. En los CSP (Conflictos Sociales Prolongados), las fuerzas insurgentes, las del estado o ambas son débiles, así como los acuerdos de paz a los que llegan. Además,  tienen un carácter predominante social. Se trata de lucha prolongada y a menudo violenta liberada por grupos comunitarios para satisfacer necesidades básicas tales como seguridad, reconocimiento, aceptación o participación política. Contienen cuestiones de identidad comunitaria, relacionada con la privación de necesidades humanas a la comunidad por parte del estado que ejerce violencia directa y/o estructural.

En este sentido, la región analizada cumple con muchos de los requisitos de los CSP, ya que son fruto de procesos históricos que tienen sus raíces en los procesos de descolonización y en el final de la II GM. El autor explica que “La longevidad de estos conflictos, que a veces han transcendido a varias generaciones, expresa y a la vez alimenta su complejidad y sus dificultades de resolución.” 

Otras de la características de los conflictos en la región asiática son los derivados de 1) la construcción de naciones sin estado, que con la pretensión de homogeneizar los países culturalmente, las minorías demandaron más derechos; 2) la politización de la etnicidad y la religión, en la que “las partes beligerantes han recurrido a la politización de la etnicidad y la religión para movilizar a sus respectivas bases sociales, de modo que conflictos que originalmente pivotaban sobre elementos de inequidad, desigualdades horizontales y narrativas de codicia y agravios; 3) los legados autoritarios, surgidos de las lógicas de la Guerra Fría; 4) La complejidad, atomización y faccionalismo, produciendo un complejo mapa de actores políticos cada vez más fragmentado; y 5) la injerencia del terrorismo, el cual ha aparecido con fuerza produciendo cruentos atentados.

Si seguimos caracterizando a los conflictos armados en Asia tenemos que tener en cuenta también las consideraciones de Reilly. Como explicaba en el capítulo 2.1, los conflictos armados de la posguerra fría son principalmente intraestatales. En la región asiática, los conflictos son de carácter interno y aparecen en base a temáticas como las comunidades, la lengua, la religión u otras de carácter más étnico. Reilly también hace referencia a la debilidad de las estructuras estatales para ser capaces de gestionar las tensiones regionales, religiosas y étnicas.

Además, los conflictos armados, en consonancia con los que se encuentran en fase de “transición”, los procesos de modernización y democratización afectan enormemente a los países de Asia, debido a los enormes procesos de cambio social, económico y político. En relación a las consideraciones de Reilly, los “cambios en las normas internacionales” respecto a los movimientos secesionistas y la creación de nuevos estados, han influenciado notablemente a los conflictos de la región.  Por último, resultan útiles algunas de las clasificaciones establecidas por el Informe Alerta 2016, las cuales diferencian la tipología del conflicto (interno, autogobierno, identidad, interno-internacionalizado, sistema, territorio y recursos), los actores participantes y la intensidad, que mide numéricamente (1, 2 o 3) la letalidad de los conflictos.

3. Los conflictos en Asia

Hasta el momento nos hemos dedicado a ofrecer una visión general -ciertamente abstracta- de los conflictos armados en el mundo y concretamente de la región asiática, por lo que en el siguiente capítulo se explicarán ligeramente la situación de los conflictos armados actuales. De acuerdo a los datos de la Base de Datos de Conflictos y Construcción de Paz de la Escola Cultura de Pau, existen en la actualidad conflictos armados en Afganistán (1), China (Turquestán Oriental) (2), Filipinas (NPA) (3), Filipinas (Mindanao-Abu Sayyaf) (4), India (Assam) (5), India (Jammu y Cachemira) (6), India (CPI-M) (7), Myanmar (8), Pakistán (Baluchistán) (9), Pakistán (10) Tailandia (sur) (11).

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 4.Conclusiones

En líneas generales, los conflictos armados en esta región son, en primer lugar, olvidados, por su escasa repercusión internacional y por el hecho de que las potencias no tienen grandes intereses. En segundo lugar, es necesario hablar de la heterogeneidad cultural, política, histórica y económica de los diferentes países, de ahí la gran diversidad de distintos tipos de conflictividad existentes. Evidentemente comparten atributos, pero un rasgo característico es su disparidad.  También podemos remarcar el hecho de que muchos de estos países se encuentran en procesos de modernización y democratización que influyen directamente en sus conflictos. Por último, es destacable la poca internalización que tienen en comparación a los demás conflictos internacionales.

Si deseas bibliografía ponte en contacto conmigo.

El espíritu de Ali y Nino

Mayo 2019

La reconocida novela Ali y Nino (1937) del misterioso Kurban Said ejemplifica a la perfección esa alma caucásica. El libro trata de una relación amorosa entre una princesa georgiana, Nino, y un aristócrata azerbaiyaní, Alí. Se desarrolla en el periodo que va desde finales de la IGM (1918) hasta la invasión rusa de Bakú.

El contexto en el que nos sitúa Said es apasionante: un Bakú cosmpolita y próspero, consciente de su poderío petrolífero. En esos andares, grandes acontecimientos internacionales suceden prácticamente al mismo tiempo, y esta joven pareja se encuentra entre medio. 

A lo largo del libro se exploran los diferentes tópicos entre Europa y Asia.

Nino encarna más la visión europea, deseando irse a vivir a Berlín o París. En cambio, Alí prefiere irse a Moscú o Teherán, mostrando una idea más asiática. Se abordan cuestiones como el alcohol (el cual Ali, musulmán, lo ve como una degradación del hombre), el velo (el cual Nino, cristiana ortodoxa, se siente irritada e indefensa por haber de llevarlo en Irán) y los papeles del hombre y la mujer (Nino ruega a Ali que no vaya a la guerra). 

Estatua de Ali y Nino en Batumi.

Ali y Nino es al fin y al cabo una representación de la cosmovisión caucásica, que a lo largo de mis estancias en Georgia pude contrastar. El libro me acompañó enormemente en mi visión sobre el terreno. Prácticamente los mismos debates de hace un siglo siguen estando presentes, y estos muchas veces pueden servir para aproximarnos a Europa o Asia, una distinción imposible de distinguir, y por tanto tremendamente politizada.

La eternidad de este debate no es únicamente una cuestión caucásica. Se puede decir lo mismo de Estambul, Sarajevo o Moscú.

Pregunté a varias de mis amigas georgianas y azerbaiyanas acerca de la novela, así como estuve charlando sobre el concepto de Europa, Asia y su identidad. La variedad de las personas con las que charlé al respecto fue enorme y pude encontrar visiones muy diferentes. Algunas eran modernas, otras más tradicionales e incluso otras pertenecían a minorías étnicas.

Una chica azerbaiyaní me decía que Azerbaiján estaba en Asia, y que por lo tanto, era asiática. Las fronteras están delimitadas por Rusia e Istanbul, me decía. Otra me dijo que creía en Dios, pero que no era muy religiosa, y que en Azerbaiyán las nuevas generaciones se estaban aproximando hacia Europa. Otro chico me confirmaba su ateísmo.

Respecto a las georgianas, una de ellas, perteneciente a una minoría, me dijo que se sentía asiática. Otra que se sentía más europea, y otra que Georgia estaba cada vez más mirando hacia Europa. 

Creo que para definirse europeo o asiático uno tiene que saber primero que es Europa o Asia.

La primera constatación es que son continentes, grandes extensiones de tierra divididas por la geografía. Pero con el caso de Eurasia, la división geográfica no existe.

Puede que Francia sea Europa y China sea Asia, pero ¿qué pasa con toda es gran cantidad de países que deambulan entre medio y se ven sometidos a los delirios de las grandes potencias?

El Cáucaso es euroasiático.

La venganza de la geografía

Mayo 2019

La venganza de la geografía (2012) ofrece realidades muy incómodas que gran parte de los académicos y periodistas no se atreven a mencionar. Una de las tesis de Kaplan es que la geografía fue olvidada durante los años noventa, cuando la URSS se descompuso y múltiples guerras estallaron. En ese momento, Estados Unidos y Naciones Unidas creían que podían modelar el mundo a sus anchas.

Occidente, marcado por los valores del racionalismo, el humanismo, la ilustración, la democracia y los derechos humanos, creía que la tecnología y el progreso traerían seguridad y desarrollo a los países pobres. No obstante, Kaplan se muestra dudoso al respecto y pone su foco en la geografía y la historia. Accidentes geográficos como una montaña, un mar o un desierto o las herencias históricas imperiales, tienen profundos efectos en la creación –y el destino- de los estados nación modernos. Es decir, estas características ayudan –o más bien moldean- a dividir o unir comunidades humanas.

En la primera parte del libro, llamada “Visionarios”, Kaplan explica las teorías de Mackinder y la Isla Mundial, y analiza otros autores como Spykman, McNeill, Mahan, Hodgson, Morgenthau, y Kissinger, todos ellos conservadores británicos o estadounidenses (muchos de ellos migrantes europeos a Estados Unidos), e incluso también se apoya en Heródoto y finalmente en el marxista francés Braudel.

Muchas de estas teorías fueron esenciales para las potencias occidentales a lo largo del Siglo XX, pero en la actualidad Kaplan afirma estas doctrinas están siendo aplicadas por potencias como China, con su obsesión por dominar Asia Central (el centro de la Isla Mundial de Mackinder), o India, con su voluntad por ampliar su poderío naval (aspecto esencial de las teorías de Mahan).

La isla Mundial de Mackinder vía https://juvcritica.wordpress.com/2018/01/12/cinturon-y-ruta-el-proyecto-chino-para-la-dominacion-geoeconomica-de-eurasia/

Los “geopolíticos” son aquellos autores que intentan analizar el mundo de acuerdo a la geografía (el medio ambiente) y la política (los estados). 

Robert Kaplan, pese a su heterodoxia, defiende la doctrina geopolítica -profundamente realista-, aunque puede ser utilizada de manera perversa como la Alemania nazi. La geopolítica por tanto va más allá del entendimiento del ciudadano medio y su advertencia es clara.

Comúnmente olvidamos el factor geográfico y la consecuencia que tiene ésta en la relación entre actores a nivel mundial. Y pese a lo que ocurre con el cambio climático, la geografía sigue siendo prácticamente la misma desde el inicio de las primeras civilizaciones en Mesopotamia.

La segunda parte del libro analiza el mapa mundial de nuestro presente.

 Las regiones más importantes del mundo son las que componen Eurasia, por lo que África y América Latina quedan en segundo plano (aunque veremos si es así en el futuro: tendremos que ver qué ocurre con la migración subsahariana hacia Europa, por ejemplo.).

El proceso globalizador actual, a diferencia del de Marco Polo, hace que el tiempo y el espacio se compriman al máximo, y que las cosas que ocurran en el otro lado del mundo nos afecten directamente (interdependencia). Así pues, Europa, Rusia, China, India, Irán y el legado del Imperio Otomano son los mundos a tener en cuenta.

 El conflicto -o la cooperación- se encuentra en el corazón de Eurasia, pero ¿cuál es exactamente este corazón de la Isla de Mackinder? Posiblemente Asia Central, una región dominada por lenguas túrquicas, influido por el poder político ruso y cada vez más interconectado a China por sus poderosas inversiones.

El autor, con su visión de estratega geopolítico, habla constantemente del “Gran Oriente Medio” o “quadrilátero mundial”, un término acuñado durante el legado de George W. Bush y que hace referencia a una región triangular con sus ángulos en Marruecos, Somalia y Asia Central, y que está caracterizada por su inestabilidad.

Gran Oriente Próximo via Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Oriente_Medio

En este triángulo convergen persas, turcos, árabes y kurdos principalmente, y que todos ellos excepto los persas formaron parte del Imperio Otomano, pero ahora nos preguntamos quién domina el mundo musulmán ¿Los turcos, más avanzados y cercanos a Occidente? ¿Los iraníes mesetarios, que son un país milenario? ¿Los árabes del desierto, que nunca han tenido una gran potencia? La descomposición del Imperio fue hace más de 100 años, pero los efectos siguen estando muy presentes. El mundo actual se parece mucho al de la Primera Guerra Mundial.

En el centro de este triángulo Estados Unidos priorizó su política exterior, invadiendo Irak y Afganistán en la década de los 2000. Sin embargo, los estadistas estadounidenses consideran que ahora es momento de centrarse en contrarrestar el poderío chino, sacándole provecho tanto al continente euroasiático como al Mar de la China Meridional. Estados Unidos se está retirando de Siria y Afganistán. En esencia, el giro hacia Asia fue una estrategia iniciada en la era de Obama, que ahora sigue Trump con la guerra comercial con China y la lucha contra la Ruta de la Seda. 

En el norte de Eurasia se encuentra otra gran potencia histórica: Rusia. Para el gigante del norte, la geografía es un enemigo y un aliado al mismo tiempo. Sus aguas congeladas por el norte y sus enormes estepas por el sur, así como su riqueza en recursos naturales, hacen de Rusia una potencia única. Sus fronteras, volátiles e incontrolables, hacen al país muy difícil de controlar, pero veremos qué rol tiene en el juego euroasiático, es decir, en su relación con Europa del Este, Cáucaso, Asia Central y China, y cómo proyecta su política exterior más allá de sus fronteras.

Si el “cuadrilátero mundial” está marcado por los conflictos permanentes derivados de la geografía y la historiaIndia y China, divididas por las montañas, son las potencias que determinarán el futuro de Eurasia. Ambas crecen económicamente a un ritmo abrumador y suman 2.700 millones de personas, aproximadamente un 35% de la población mundial.

China ya ha iniciado su gran proyecto de la nueva ruta de la seda y está afrontando grandes problemas en la actualidad, aunque su dominio mundial es cada vez mayor. Mientras que la China próspera se asienta en las tierras fértiles del Pacífico, en el Xinjiang, separado por el desierto del Gobi, habitan los Uigures, que comparten grandes similitudes con muchos pueblos de Asia Central; son de ascendencia turca y su fe es el Islam. 

China seguirá afrontando sus retos en el disputado Mar de la China Meridional, y con Taiwán, Tíbet, Estados Unidos, la frontera rusa y Corea del Norte, y por no hablar de los efectos que puedan tener sus inversiones en lugares más lejanos como en África.

La Antigua Ruta de la Seda. Vía: https://www.imagenesmi.com/im%C3%A1genes/muslim-history-timeline-ac.html

Por otra parte, India aún está en un nivel de desarrollo mucho menor, y va camino de convertirse en gran potencia. La geografía le acompañará en el futuro, ya que se encuentra en un “subcontinente” con tierras fértiles y habitables. Ayudada por las calientes aguas del Índico, es cuestión de tiempo que comience a expandirse por los mares con más rapidez. Su delicada situación con Pakistán (el sexto país más poblado del mundo, con 200 millones de habitantes), y su enemigo acérrimo, no da muestras de arreglarse, al igual que la convivencia entre musulmanes e hinduistas. La frontera de Kachemira, con montañas de más de 7000 metros de altura, es una de las regiones más peligrosas del mundo, y en ella convergen Afganistán, Pakistán, India y China.

Tras sus análisis de Eurasia, cabe decir que, pese a su calidad argumental, su visión del mundo está articulada en La anarquía que viene, un famoso artículo que publicó en The Atlantic en el 1993.

Kaplan cree que el mundo pobre o subdesarrollado está condenado al caos y a la violencia, y muchas de sus previsiones de los años noventa se han cumplido. Este mundo que describe es difícil de determinar, pero podría ir de Sarajevo a Pekín, de Rabat a Bangkok, y de El Cairo a Johannesburgo.  Más allá de este mundo anárquico, Kaplan advierte que Estados Unidos no puede olvidar su frontera Mexicana: el muro que propuso Trump que tan criticado fue se acabará convirtiendo en una dramática realidad.

Eurasia

Su obsesión es desgranar los conflictos étnicos y religiosos de los lugares que va visitando en su carrera de periodista y viajero, hasta acabar convirtiéndose en un analista geopolítico de primer nivel. Polémico por naturaleza pero cada vez más vinculado al poder estadounidense y a sus intereses. Es obvio que su cosmovisión es fruto tanto de su identidad de judío estadounidense como la de una persona que ha entrevistado a personalidades políticas de todo el globo. Con sus ojos ha visto lo mejor y lo peor de este mundo. Su excesivo determinismo geográfico es la gran crítica que se le puede hacer.

Robert Kaplan es un firme defensor de la idea estadounidense del mundo, en el que la democracia y el libre mercado son empresas que debe exportar. Entre otras, justifica la invasión de Irak y el bombardeo de la OTAN en Belgrado, siempre determinado por los intereses estadounidenses y occidentales, que según él, están casi condenados a ser universales. Kaplan es también un orientalista, y claramente un autor que identifica el mundo occidental con un Nosotros y un mundo oriental con un Otros (¿Subdesarrollados? ¿Antidemocráticos? ¿Menos seculares? ¿Peores condiciones geográficas?).

En mi humilde opinión, Kaplan ilustra con claridad la política exterior estadounidense, una de las disciplinas más estudiadas en el mundo. Por muchos textos que hubiese leído en la universidad estudiando relaciones internacionales, al final el periodista Kaplan es un ejemplo de un neorrealista convencido: el mundo es anárquico (no hay autoridad central) y el Sistema Internacional está determinada por su estructura. Y en ese caos que impera y que viene, Estados Unidos juega sus cartas desde su protegida isla americana. 

José Mota nos muestra que China ya está aquí

Enero 2018

Desde que soy pequeño, o bien desde que tengo uso de razón, siempre he seguido a José Mota. Recuerdo esos  viernes noche dedicados a ver con mi madre y mi hermana Cruz y Raya, disfrutando de Blasa y el Morito Juan, así como tantos otros personajes creados y parodiados por el dúo de José Mota y Juan Muñoz.

A esa edad temprana, la mayoría de cosas seguramente no las entendía, pero la inocencia y la risa del niño que había en mí me hacían disfrutar. 

Cruz y Raya, tras veinte años de emisión, se separó. Por lo que los humoristas decidieron emprender sus caminos en solitario.

Unos años más tarde, José Mota volvió con La hora de José Mota, con nuevas ideas y divertidos personajes, como el Cansino Histórico y el Tío La Vara. Y cual fan, seguí viéndolo, esta vez con un mayor entendimiento. De vez en cuando me pongo algún sketch antiguo, para reírme y evocar gratos recuerdos.

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Juan Muñoz y José Mota. El dúo histórico de Cruz y Raya.

Además de esto, José Mota también dirige el especial de nochevieja, en la que en el reciente fin de año se emitió Bienvenido Mister Wan-Da, una divertida película basada en que la trama política formada por los cuatros grandes (Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera) y el Rey Felipe VI intentan convencer a Wan-Da (un empresario chino) para que invierta dos billones de euros en España. 

El plan que tienen es contratar a José Mota para que realice un documental para convencer definitivamente a los chinos de la inversión.

El humorista es viral en China debido a un vídeo relacionado con una farola, con la que se choca repetidamente.

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Wan-Da, nuevo rey de España.

El argumento es sumamente interesante. 

Está centrado en China, el principal socio comercial del mundo y el rival geopolítico de Estados Unidos en el sudeste asiático. 

Los chinos, desde la mitología popular española, son vistos como seres extremadamente trabajadores y con una capacidad de generar dinero impresionante, penetrando en todas las esferas de la sociedad y en todas las regiones del mundo. 

Están en los mercados, son silenciosos. Hacen sus estudios, desembolsan el maletín y se ponen a invertir. Los chinos están produciendo infraestructuras a lo largo del mundo. Desde las macro ciudades industriales en China, pasando por África (en la que son los mayores inversores), hasta la construcción de uno de los proyectos más ambiciosos de su política exterior: la Nueva Ruta de la Seda.

José Mota pone en evidencia el desconocimiento acerca de la sociedad y el quehacer chino que hay en España y, en general, en todo Occidente. Es por ello que el Rey propone a los líderes políticos estudiar en profundidad sus costumbres, para lograr unas mejores relaciones con el país.

En Occidente lo chino está creciendo, desde la gente interesada en su lengua hasta los institutos de estudios que analizan su política exterior. Esto refleja un interés, cada vez mayor, de lo chino, una anticipación de lo que viene. O más bien una adaptación de lo que hay, ya que lo chino hoy en día son oportunidades económicas para cualquiera.

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Reuniones secretas entre José Mota y el Felipe VI

A mi parecer hay un gran problema de perspectiva sobre aquello que llamamos Oriente, debido al eurocentrismo –u occidocentrismo- que impera en nuestras mentes. Tanto Oriente Medio como el Lejano Oriente (China y sudeste asiático) están completamente estereotipados e imaginados de manera arcaica. 

Y más allá de lo que conozcamos, estos miles de millones personas son muchos más que los Occidentales y cada vez solicitan con ansia sus ganas del trozo de pastel en el mundo.

Sin ir más lejos, en Asia viven 4.600 millones de personas, mientras que en Occidente viven aproximadamente 1.000. Quizás deberíamos seguir relativizando culturalmente y entender que existen otras culturas en el mundo que actúan y ven el mundo diferente a nosotros, y que sobre todo, que cada vez tienen más importancia, y nosotros, por tanto, cada vez menos. Es un hecho: el protagonismo de Europa en el mundo que se está conformando es cada vez más irrisorio.

Por ello, el Rey y sus secuaces intentan buscar como sea la inversión china. El dinero es lo que necesitan, el cual va acompañado de una serie de condiciones, materializadas en presiones y deudas eternas e impagables. 

Básicamente como lo que hace Alemania con las economías del sur de Europa: O hacéis lo que os digo o os dejo de prestar dinero.  Y prestar significa que a largo plazo me tendréis que pagar, cueste lo que cueste.

Dichas presiones se ven constantemente a lo largo del especial, poniendo el máximo ejemplo de la farola antes mencionada, que hace al hijo de Wan-Da -un infantiloide ricachón y caprichoso- reírse a carcajadas. Las farolas aparecen en todos los sketches de la película que está rodando José Mota, para convencer a los chinos de la inversión. 

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José Mota chocándose con la farola

Más allá de la temática china también hay múltiples escenas en las que se habla de los típicos problemas españoles, siempre remarcando el toque político y el espíritu progresista del humorista español. Sea el procés, sea el machismo imperante en los medios de comunicación, sean los rifirrafes entre Juan Carlos Monedero y Eduardo Inda o las dificultades de acuerdos entre los cuatro líderes de los principales partidos.

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Los cuatro grandes de la política española

La película acaba con la coronación pública de Wan-Da, aunque en realidad se trata del Rey Felipe VI con una máscara.

Es decir, los chinos invierten en España y, además, la coronación resulta ser falsa, en la que el complot de las altas esferas españolas vence a los chinos,  gracias a una jugada maestra. Con todo esto se muestra la dualidad de la política internacional entre amigos y enemigos, en la que al final priman los intereses nacionales. 

La película de José Mota nos muestra también el futuro devenir y la disputa –o cooperación, según se mire- con la todopoderosa China, cada vez más presente.  Y el humor, al fin y al cabo, nos puede servir para entender nuestra realidad y las relaciones internacionales.