Retrato del libertino (1996) de Antonio Escohotado

Julio 2020

Retrato del libertino (1996) de Antonio Escohotado es una colección de pequeños ensayos que tratan la figura del libertino, aquel que “concibe a la salud aceptando la corporeidad como inmediatez del espíritu”; es una especie de estudio filosófico de algunos quehaceres libertinos como la promiscuidad, las drogas, la “automedicación”, la ludopatía y la eutanasia. Así pues, el libertino no es únicamente aquel que se entrega devotamente a los ritos de Eros, sino el que disfruta del placer de la vida y busca las fuentes de los placeres ocultos, desprestigiados socialmente.

El primer ensayo, el más largo, habla de la gran novela erótica (My Secret Life) de Walter, un libro –prohibido en su época– que relata experiencias sexuales con más de dos mil mujeres en la Inglaterra victoriana. “Placer es sensación desprovista de dolor, esfuerzo consentido”, explica Escohotado, y resumidamente, “My Secret Life” habla de “como no sufrir más de la cuenta el mal de amores”; el paraíso está “en el disfrute de coño y picha”. “Darse gusto –sobre todo comiendo bebiendo y copulando– resulta sencillo, renovable y duradero”. Pero el libertinaje no es únicamente una cosa masculina, sino que en “Memorias de una cantante alemana”, libro supuestamente escrito por la cantante alemana Wilhelmine Schröder-Devrient, también narra todo tipo de episodios sexuales. “Si la libertad es la sustancia del vivir, el amor representa su sentimiento (…) los libertinos dignos de crédito aman constantemente”, dice Escohotado.

El segundo ensayo, sobre bioética, es un alegato contra la hipocondría y la aprensión, perfecto para tiempos covidianos donde todo se manifiesta con el miedo; entonces, el conocerse a uno (física y mentalmente) es el mejor antídoto contra el miedo. “La autonomía es lo menos gratuito de este mundo, y si no se conquista cotidianamente lleva en seguida a situaciones de agravio y servidumbre”, explica el filósofo. En definitiva: somos psicosomáticos y debemos aprender a cuidarnos a nosotros mismos más allá del sistema de salud. Para conservarse activamente, Escohotado ha llevado un estilo de vida aparentemente poco saludable: fuma dos paquetes de tabaco diarios desde los 15 y ha tomado todo tipo de drogas por placer y por experimento. Pero conoce trucos del buen vivir, como el ayuno, el aceite de oliva y el rechazo de la comida basura. Al final de dicho ensayo, cita la frase de Jünger que dice: “En todo momento y en todo lugar del cambiante paisaje están escondidas fuentes primordiales de energía, y por debajo de los fenómenos fugaces hay manantiales de abundancia (…) El soberano que dispensa una salud extraía de residencias inexpugnables no es el médico, sino el enfermo. Y él, el enfermo, sólo está perdido cuando pierde acceso a esas fuentes”

El tercer ensayo habla sobre la ludopatía explicando sus lejanos orígenes, y seguidamente el autor hace una serie de planteamientos sobre lo que considerar adicciones y enfermedades. El cuarto va sobre algunas de sus experiencias con las drogas, de los buenos y malos viajes. Y el quinto va de la eutanasia y la dignidad humana de morir mejor. Por último, los dos últimos son entrevistas a Ernst Jünger, uno de sus padres ideológicos, y a Hoffman, el creador del LSD. Ambas entrevistas tratan principalmente de las drogas, y Escohotado pregunta con curiosidad a estos dos grandes viejos que viven aislados.

El libertinaje de Escohotado es parecido a la idea de la emboscadura de Jünger: a través de la autonomía individual el hombre se libera. “Retrato del libertino” es un manifiesto por los placeres ocultos, por el hedonismo. Un pequeño manual para vivir bien y no sentirse moralmente mal. Escohotado es un tipo muy polémico que cuesta un poco de leer debido a sus divagaciones y a su mezcolanza humanidades, pero piensa al margen, diferente a lo que estamos acostumbrados.