La pell freda (2002) de Albert Sánchez Piñol

Enero 2020

La pell freda (2002) de Albert Sánchez Piñol es un extraño thriller -inspirado según he leído en la obra de Lovecraft- que se convirtió en fenómeno en ventas y se tradujo a casi cuarenta idiomas; hoy en día se ha convertido en un clásico de la literatura catalana y dispone de una película. Su lectura fácil, apta para todos los públicos, y su originalidad, hacen de “La pell freda” un buen libro, con el que quedé gratamente sorprendido.

La historia va de un irlandés (del que no conocemos el nombre) que huye a una isla remota del Atlántico Sur tras la independencia de Irlanda, en la que participó pero luego acabó desencantado; él mismo dice “Jo no vaig abandonar la causa; es pot afirmar que la causa em va abandonar a mi”. En ese recóndito, frío y tenebroso lugar le tocará ejercer de oficial atmosférico, y convivirá con Batís Caffó, un hombre de origen alemán que vive en el faro de la isla, habla poco y tiene unas costumbres brutales.

Sin embargo, su trabajo de oficial atmosférico se ve dinamitado debido a las visitas nocturnas de unos anfibios humanoides llamados “granotots”, que atacan a él y a Batís. Así pues, la trama se convierte en una feroz lucha por la supervivencia en aquella isla diminuta en la que siempre llueve y hay niebla. Su mundo cambia en el momento en el que conoce a Aneris, una “granotota” domesticada –con la que ambos fornican– por Batís que le hace cambiar la visión sobre los anfibios.

“La pell freda” es una fábula sobre cómo actuar frente al extranjero (la alteridad, los “granotots”), si guerreando, huyendo o dialogando. A lo largo de la novela, Albert Sánchez Piñol va introduciendo debates filosóficos sin cavilar en exceso, y lo acompaña con una trama llena de acción. Se trata también de una novela circular, en la que la identidad del protagonista se nos revela al final.